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El Gobierno británico sube impuestos a los grandes bancos y baja la factura del gas a los hogares

El primer ministro británico, Andy Burnham, saliendo de Downing Street, en Londres, este miércoles.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
28 de octubre de 2026 12:52 h

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Con el escaso margen en las cuentas públicas británicas, el Gobierno de Andy Burnham utilizó este miércoles su primer presupuesto para ofrecer “un respiro” a las facturas eléctricas de los consumidores y subir temporalmente impuestos a los grandes bancos que más ganan.

El ministro de Economía, John Healey, presentó ante el Parlamento un paquete modesto de ayudas que incluye la eliminación del cargo fijo de la factura del gas –la principal fuente de energía de los hogares británicos– y otras ayudas para aliviar las cargas recurrentes. A la vez, sube el coste por el consumo, pero el Gobierno cree que así incentiva el ahorro energético y que más de la mitad de los hogares gastará unos 53 euros menos al año en su factura eléctrica (el gasto medio supera los 2.000 euros). La medida entrará en vigor en 2027, según el anuncio del Gobierno.

Desde el 1 de octubre, el Gobierno ya aplica la eliminación del IVA de las facturas domésticas de electricidad, que están entre las más altas del mundo por la dependencia del gas. El precio del gas se ha triplicado desde febrero, según destacó el ministro en su discurso ante la Cámara de los Comunes.

El Gobierno laborista también anunció la subida de un impuesto extra que pagan los bancos a partir de beneficios superiores a 100 millones de libras (unos 119 millones de euros) y que el Gobierno conservador redujo del 8 al 3% en 2023. En todo caso, la subida será temporal y la tasa aplicada será menor del 8%.

Así el Tesoro espera recaudar el equivalente a más de 2.600 millones de euros al año por los impuestos de los cuatro grandes bancos del país. Los beneficios de los grandes bancos se han disparado por los tipos de interés altos del Banco de Inglaterra, que están en un 3,75% en contraste con el 2,5% del Banco Central Europeo.

También subirán los impuestos para las casas de juego y otras empresas de apuestas.

El ministro de Economía, John Healey, muestra el maletín con el presupuesto en Downing Street, Londres, este miércoles.

Burnham no se ha atrevido, en cambio, a subir el impuesto sobre ganancias de capitales o el patrimonio, y en total las subidas de impuestos serán más reducidas que las de su predecesora laborista, Rachel Reeves. El incentivo a la inversión para las cuentas de ahorro se mantiene. Las acciones de bancos como Lloyds y Barclays subieron tras este anuncio.

Un mundo muy incierto

El principal argumento de la subida de impuestos para los bancos es intentar recuperar las cuentas públicas del efecto de la guerra de Irán y los próximos movimientos en Oriente Próximo.

“El mundo es un lugar muy incierto”, dijo el ministro de Economía, John Healey. “Los conflictos internacionales están empujando hacia arriba los precios de energía y el coste de la vida en casa, añadiendo presión a los hogares, las empresas y nuestras finanzas públicas”. 

Healey reconoció que su país afronta “tiempos difíciles” por las “tormentas internacionales” en un momento en el que el Reino Unido, aislado por el Brexit de sus principales socios comerciales, está sufriendo más que otros vecinos. 

El Estado británico afronta los costes más altos para financiarse desde la crisis de 2007. El bono a diez años del Tesoro británico tiene una rentabilidad del 5,35% (el de España en comparación ronda el 4%). El ministro insistió en que “la disciplina fiscal” guiará sus decisiones y que su objetivo es tener que pedir menos dinero prestado.

Pesimismo

La confianza de los consumidores está en su nivel más bajo desde el Brexit y, pese al apoyo a Burnham, los británicos temen que no haya manera de salir del círculo vicioso del bajo crecimiento y el elevado coste de la vida. El 40% de los británicos creen que el Reino Unido está en recesión (no lo está), según la última encuesta de More in Common. Más de la mitad de los británicos dudan de que la crisis por el coste de la vida vaya a terminar nunca y, aunque la mayoría apoya a Burnham, sólo un 29% cree que logrará bajar los precios. 

Según los datos de More in Common, la respuesta más habitual sobre el origen de los males de la economía es que “la inmigración es demasiado alta” (lo dice el 36%), aunque hay variaciones según la ideología. 

La mayoría de los votantes laboristas le echa la culpa al Brexit del estado de la economía, mientras que los conservadores creen que se debe a las ayudas públicas y los de Reform, a la inmigración. Burnham ha prometido reabrir el debate sobre la relación con la UE y deja abierta la puerta a una vuelta plena del Reino Unido a la Unión.

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