El brote de Villacarriedo convierte a los Valles Pasiegos en el punto caliente del mapa de la COVID-19 en Cantabria
El brote de contagios que tuvo su origen en una reunión de cazadores que no usaron mascarilla en un bar situado en Villacarriedo, y del que ya se han registrado cerca de una treintena de positivos, ha disparado la incidencia de la COVID-19 en la zona de los Valles Pasiegos, que en estos momentos se ha convertido en el principal punto caliente del mapa de casos de coronavirus por municipios en Cantabria, donde el avance de la enfermedad está descendiendo en las localidades más pobladas, que se alejan cada vez más de las tasas de infectados que provocarían nuevas restricciones en la movilidad.
Así, municipios con Villacarriedo, Selaya, Saro, Villafufre o San Pedro del Romeral superan ampliamente o rozan la barrera de los 500 contagios por cada 100.000 habitantes, el estándar que estableció la semana pasada el Ministerio de Sanidad para imponer medidas de contención ante una expansión descontrolada del virus.
De momento, la Consejería de Sanidad de Cantabria, consciente de que en localidades con un número de habitantes tan bajo es más fácil de atajar la transmisión comunitaria y cualquier foco puede hacer varias ostensiblemente las estadísticas, ha optado por establecer un punto para la realización de pruebas PCR en el polideportivo de Selaya y ha hecho un llamamiento a la población de la localidad afectada y de los alrededores a que acuda al mismo si ha tenido contacto con algún positivo o si ha estado en los últimos 14 días en espacios cerrados y mal ventilados.