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Objetivo: proteger a la alondra ricotí, el ave ‘camuflada’ y “muy sensible” a la alteración de su hábitat

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La alondra ricotí es un ave muy pequeña: tiene tan solo 20 centímetros de longitud. Posee un plumaje “críptico”, de tonos muy similares al entorno en el que habita, por lo que en ocasiones se integra con su paisaje. Aunque su máxima representación está en la Península Ibérica, también habita en el Magreb y en Egipto. En España, debido a la singularidad y especificidad del entorno donde habita, se ha llegado a considerar a la alondra ricotí especie amenazada, catalogándose como ‘Vulnerable’ en el Catálogo Nacional de Especies amenazadas aunque, por su situación actual, demanda ser catalogada como especie 'En peligro'. La mayor parte de sus ejemplares se encuentran en la comarca de La Mancha, junto con el Sistema Ibérico, la Depresión del Ebro, la Meseta Norte y el sudeste peninsular.

Para promover su protección y recuperación, la Universidad de Alcalá lleva a cabo un proyecto liderado por Juan Luis Aguirre, director técnico de la Cátedra de Medio Ambiente de la institución académica. Esta investigación cuenta con la colaboración del Gobierno de Castilla-La Mancha y de la empresa Naturgy. Abarca hasta 20 años de estudios, que ya van por el décimo cuarto. Quedan seis por delante para seguir al servicio de la preservación de la alondra ricotí.

Para comprender la importancia de la especie, el profesor explica que su distribución está muy ligada a aquellas zonas que presentan unas características muy concretas: áreas esteparias con vegetación baja, llanas y con un reparto proporcional de vegetación y suelo desnudo. Es esta peculiaridad la que limita su distribución en la península y la que la convierte en “muy sensible” al hábitat. Cualquier alteración como la fragmentación, la escasez de alimento o la instalación de infraestructuras, puede afectar directamente a sus poblaciones.

Los objetivos principales del estudio de la UAH siguen las especificaciones indicadas por el convenio de colaboración que se firmó con Naturgy tras la implantación de parques eólicos en la comarca del Señorío de Molina (Guadalajara), ya que la investigación se ha centrado en analizar la evolución de la población de alondra ricotí en el entorno de los parques eólicos. Para ello, se recorren todas las zonas con presencia de alondra, hábitats potenciales y zonas protegidas ZEPA del Señorío de Molina y, año a año, se realizan censos matinales para conocer el número de territorios existentes y su evolución.

“No obstante, durante todos estos años se han ido incorporando varias acciones adicionales como anillamiento, estudios concretos sobre conectividad, estructura e inventario de vegetación de los hábitats o estudios sobre dieta de la especie”, detalla Juan Luis Aguirre.

Causas de su vulnerabilidad

Pero, ¿qué motivos han llevado a que la especie esté tan amenazada? El investigador destaca la ya mencionada alteración o pérdida del hábitat, a lo que suma el uso del territorio por repoblaciones forestales o el “abandono” de la ganadería extensiva. También apunta causas naturales como fenómenos meteorológicos. Fue el caso de la borrasca ‘Filomena’ de hace un año, que “diezmó de manera muy preocupante la población de nuestras zonas de estudio, llegando a extinguirse en algunas de ellas”. Esta circunstancia ha llevado al grupo de investigación a “resetear el proyecto”, por lo que en 2022 los objetivos se centrarán en ver la evolución de las poblaciones y cómo se van recuperando y colonizando los territorios.

No en vano, su metodología es compleja. Cada año se diseñan las estrategias y objetivos a perseguir y partir del plan de acción previsto y se acometen previamente los trabajos habituales de censo de las poblaciones en todos los territorios. Para ello se diseñan una serie de transectos en cada zona que abarquen gran parte del área a censar, pero con una limitación, el tiempo, ya que tan solo se recogerán datos de presencia durante un corto periodo, más o menos de una hora a hora y media antes del amanecer. 

“El resto del día ya no es válido para censar, ya que no existen cantos simultáneos de los machos territoriales, por lo que se utiliza para prospectar nuevas zonas potenciales y detectar o no la presencia de la especie, bien por cantos espontáneos o por su respuesta a un reclamo sonoro”. También se aprovecha el resto de la jornada para hacer capturas y marcajes de ejemplares que han sido registrados en sus territorios en los censos matinales.

Dado que la zona de estudio es muy amplia y los censos matinales están restringidos horariamente, la campaña anual de estudio abarca desde marzo hasta mediados de junio para cubrir todos los territorios. “Son jornadas duras de trabajo, de madrugones, pero que año a año compensan y acaban siendo un estímulo para conocer mejor a la especie y desarrollar posteriormente acciones que favorezcan a las poblaciones”.

Y tras el estudio, las soluciones. El responsable de este proyecto de la UAH considera esencial continuar los estudios, limitar los proyectos sobre zonas con presencias de alondra, actuar sobre zonas potenciales y, mediante proyectos de restauración, “favorecer la conectividad” de la especie, “reduciendo las fragmentaciones existentes”. También destaca como fundamental la educación ambiental y puesta en valor de la alondra como recurso autóctono de zonas rurales.

La alondra ricotí es un ave muy pequeña: tiene tan solo 20 centímetros de longitud. Posee un plumaje “críptico”, de tonos muy similares al entorno en el que habita, por lo que en ocasiones se integra con su paisaje. Aunque su máxima representación está en la Península Ibérica, también habita en el Magreb y en Egipto. En España, debido a la singularidad y especificidad del entorno donde habita, se ha llegado a considerar a la alondra ricotí especie amenazada, catalogándose como ‘Vulnerable’ en el Catálogo Nacional de Especies amenazadas aunque, por su situación actual, demanda ser catalogada como especie 'En peligro'. La mayor parte de sus ejemplares se encuentran en la comarca de La Mancha, junto con el Sistema Ibérico, la Depresión del Ebro, la Meseta Norte y el sudeste peninsular.

Para promover su protección y recuperación, la Universidad de Alcalá lleva a cabo un proyecto liderado por Juan Luis Aguirre, director técnico de la Cátedra de Medio Ambiente de la institución académica. Esta investigación cuenta con la colaboración del Gobierno de Castilla-La Mancha y de la empresa Naturgy. Abarca hasta 20 años de estudios, que ya van por el décimo cuarto. Quedan seis por delante para seguir al servicio de la preservación de la alondra ricotí.