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Otra oportunidad perdida con Canogar

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Se acaba de inaugurar un “espacio Rafael Canogar” en el tallerón de Victorio Macho en Roca Tarpeya. Canogar es el pintor, escultor y artista gráfico más reconocido en nuestro país, que días antes de inaugurar esta exposición declaraba a elDiario.es Castilla-La Mancha:  “En España tenemos un gran problema que arrastramos: el complejo de inferioridad. No somos capaces de defender lo nuestro y estamos más abiertos a aceptar lo que nos viene de fuera. Es el caso de tantos grandes artistas como Picasso, Juan Gris, Julio González…”. Nos lo dice un autor que tiene obra en los mejores museos del mundo junto a la obra de los grandes del arte del siglo XX. 

Y ha tenido que ser una Fundación la que dé un paso adelante para suplir un hueco dejado por las instituciones públicas (Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Diputación o Ayuntamiento capitalino) que no han sabido reconocer a uno de los nuestros. Algo parecido a como trataron a Alberto Sánchez hace unos meses dando la gestión de su obra a otra Fundación.

La externalización de la gestión cultural provoca que la obra de nuestros creadores de vanguardia esté dispersa y no esté adecuadamente tratada, ya que un autor necesita un contexto espacial y temporal adecuado a su época y obra, y, sobre todo, un repositorio de obra en almacenes que presente líneas narrativas o antológicas que cada momento precise.

Como él mismo indica, el espacio del tallerón de Roca Tarpeya es el que es, “no es suficientemente grande para mostrar la evolución de más de 70 años que llevo trabajando”, y, amablemente nos dice que “puede ser interesante como proyecto, porque la idea es cambiar cada cierto tiempo e incluso traer la obra de Los Canogar, mis hijos y yo”.

La gran apuesta del Gobierno regional es la de aventurarse a que se cumpla la quimérica promesa que le ha vendido un ilusionista sobre una colección de arte de vanguardia centroeuropea

Y, mientras, la gran apuesta del Gobierno regional es la de aventurarse a que se cumpla la quimérica promesa que le ha vendido un ilusionista sobre una colección de arte de vanguardia centroeuropea. Claro, entenderá el que dio la firma a semejante convenio que a los castellanomanchegos, y a los que visitan la ciudad de Toledo, les priva el arte belga, holandés o alemán de los primeros años del siglo XX vanguardia.

Y se hizo a costa de las instalaciones preparadas para la ampliación del Museo de Santa Cruz y haciendo que las piezas del Museo de Arte Contemporáneo de Toledo siguieran ocultas en sus almacenes. Y, mira por dónde, cuando se han sacado en exposición temporal han atraído la atención de cientos de personas que, tras más de varios lustros, estaban deseando reencontrarse con el arte contemporáneo de nuestros coetáneos; o la exposición montada con obra de Roberto Campos que ha demostrado que hay artistas que conectan con el público de todas las edades y que así aprecian el arte que se está produciendo en estos momentos.

Las sabias decisiones se han de tomar a tiempo, no vale esperar a un cambio de gobierno para rectificar. La hipoteca se hace insoportable ya que el presupuesto que destina el Gobierno regional a esa apuesta llamada “Colección Polo-Centro de Arte Contemporáneo, CORPO” podría haber multiplicado en estos últimos años las posibilidades de tener una verdadera colección de arte de artistas castellanomanchegos contemporáneos, entre ellos la estupenda muestra de Canogar que gracias a la iniciativa de la Real Fundación de Toledo podemos disfrutar hoy.

Se acaba de inaugurar un “espacio Rafael Canogar” en el tallerón de Victorio Macho en Roca Tarpeya. Canogar es el pintor, escultor y artista gráfico más reconocido en nuestro país, que días antes de inaugurar esta exposición declaraba a elDiario.es Castilla-La Mancha:  “En España tenemos un gran problema que arrastramos: el complejo de inferioridad. No somos capaces de defender lo nuestro y estamos más abiertos a aceptar lo que nos viene de fuera. Es el caso de tantos grandes artistas como Picasso, Juan Gris, Julio González…”. Nos lo dice un autor que tiene obra en los mejores museos del mundo junto a la obra de los grandes del arte del siglo XX. 

Y ha tenido que ser una Fundación la que dé un paso adelante para suplir un hueco dejado por las instituciones públicas (Consejería de Educación, Cultura y Deporte, Diputación o Ayuntamiento capitalino) que no han sabido reconocer a uno de los nuestros. Algo parecido a como trataron a Alberto Sánchez hace unos meses dando la gestión de su obra a otra Fundación.