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Una revolución irreversible

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El pasado 30 de octubre del año que hace unos días despedimos, Izquierda Unida Albacete organizó un conversatorio para hablar de la 'Venezuela de Hoy' aprovechando la visita a la ciudad de Dinoskar Jiménez, educadora popular venezolana y colaboradora de la CORENATS, Coordinación Regional de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores. La charla inició con la invitación a dudar de las certezas y reflexionar si contextos tan distintos como el nuestro y el venezolano pueden ser analizados con la misma vara de medir sin errar en el intento.

La compañera comenzó su relato desde la Venezuela de su infancia, la autoritaria Cuarta República, y lo que supuso -para ella en particular y para el pueblo en general- la llegada al gobierno del comandante Hugo Rafael Chávez Frías y su determinación de retomar el proyecto del libertador Simón Bolívar.

Compartió lo bonito y lo feo; dejando claro que la vida no ha sido fácil en un país donde, con la partida de Chávez, el imperialismo y sus agentes venezolanos han estrangulado la economía afectando al modelo redistributivo en construcción para impedir que la transición al socialismo sea “humanamente gratificante”. ¿Se imaginan el ejemplo que supondría algo así en el mundo? Sin embargo, la feroz guerra económica y el efecto de las escaseces en la población no fue suficiente para ellos, y buscaron la manera de perpetrar una guerra política, diplomática y social.

Dinoskar nos habló de cómo vio morir a un hombre quemado a manos de los guarimberos, y el riesgo que suponía ser chavista en aquellas circunstancias. Las guarimbas que alentó la oposición venezolana costaron cientos de vidas; imposible evitar lo macabro en un intento de descripción de sus trampas humanas.

Hoy los autores intelectuales de esos hechos viven libremente en Miami y Madrid, en cualquier otra parte del mundo estarían presos. Y es que mientras esto sucedía la industria de las comunicaciones alimentó una guerra neocortical sin precedentes cuyo objetivo era deslegitimar el gobierno y desacreditar el proceso de todo un pueblo. Y ya saben el resto, la presión ha sido tan brutal que hasta los partidos de izquierda han emitido vergonzosas declaraciones, contribuyendo a emponzoñar la gesta heroica que está sucediendo delante de nuestras narices.

"La guerra no convencional de múltiples dimensiones que lleva más de una década soportando Venezuela solo es comparable a los 66 años de bloqueo en la Cuba socialista"

La guerra no convencional de múltiples dimensiones -económica, diplomática, política, cognitiva, narrativa, psicológica- que lleva más de una década soportando Venezuela solo es comparable a los 66 años de bloqueo en la Cuba socialista cuyo objetivo es doblegar a un pueblo culto, alegre y solidario privándole de sus medios de vida. Una guerra no convencional que desde que el imperio norteamericano invadiera las aguas del mar Caribe con sus armas nucleares pasó a ser una guerra militar y un peligro para la humanidad. ¿Cuándo se ha visto desplegar una flota semejante para volver a casa sin más? Provocación en la que no cayó el presidente Nicolás Maduro en su firme convicción de protección de su pueblo.

Un líder humanista que cuan Atlas soporta sobre sus hombros el peso de una revolución socialista irreversible con impacto mundial y al que el 3 de enero secuestraron junto a su mujer, la diputada y primera combatiente Cilia Flores, en su residencia de Caracas en Fuerte Tiuna, convirtiéndolos en prisioneros de guerra. Un acto supremacista de invasión y bombardeos ejecutado por el gobierno de los EEUU a las órdenes del pentágono que dejó más de cien muertos, otros tantos heridos y temblando al universo.

Cuando un asistente le preguntó a Dinoskar cómo podíamos ayudar desde nuestro terruño respondió, palabras más o menos: “Hablen y denuncien lo que está pasando, acompáñennos, no nos dejen solos, esta guerra no es solo contra Venezuela es contra el mundo entero. No permitamos en Venezuela otra Palestina.” Para ese entonces el Derecho Internacional ya había mostrado la debilidad e ineficacia para lo que fue creado: impedir el deseo insaciable de los poderosos.

El genocidio televisado de Netanyahu a Palestina abre la puerta de la oscuridad, el Sr. Trump acaba de atravesarla al irrumpir en medio de la noche en un país soberano que habita en paz y crecimiento. ¿Qué hacer ante tamaña violación? “Hablen y denuncien”.

Evitemos nos nublen los sentidos y la razón los cantos de sirena de la guerra de rumores con la que el imperialismo disimula su desnudo. Alimentar los cuentos de camino tiene como finalidad quebrar la moral de los soñadores y soñadoras, y paralizar el enorme potencial de la dignidad humana. Leamos las palabras del poeta Alberto Arvelo Torrealba en su épico poema “Florentino y el Diablo”, estemos alerta a las muchas formas que tiene el capitalismo de matarnos. Lo sucedido marca un antes y un después en la historia de la política contemporánea que debe ser denunciado hasta su reparación. Pueblos del mundo ¡la revolución es irreversible!

(*) El Colectivo Puente Madera está formado por Esteban Ortiz, Vanessa Pérez, Elías Rovira y Javier Sánchez.