Junqueras y Rovira, en su libro sobre el futuro del independentismo: “¿Bastará con superar el 50% de voto? No”

ACN

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El presidente y la secretaria general de ERC, Oriol Junqueras y Marta Rovira, apuestan por preparar nuevamente el independentismo para la unilateralidad y la desobediencia civil si España no acepta pactar un referéndum. Los dirigentes republicanos así lo defienden en el libro 'Tornarem a vèncer (i com ho farem)', al que ha tenido acceso la ACN y que sale a la venta esta semana. Los republicanos lo presentan como “un manual para ganar” y “una guía hacia la independencia”. 

La propuesta estratégica, elaborada a partir de los “aprendizajes” de 2017, estudia cómo corregir las debilidades del independentismo y como maximizar sus fortalezas. Entre los factores que señalan que hay que potenciar es “ser una mayoría inapelable”. Lamentan que “ni en una sola ocasión el independentismo ha superado el umbral del 50% de los votos en unas elecciones convencionales”. Así, Junqueras y Rovira apuestan por “luchar para conseguir más de la mitad de los votos de manera sostenida, repetidamente” y, si es posible, en todas las elecciones. De hecho, de ello depende también que la comunidad internacional “se plantee seriamente el caso catalán”. “Y, cuantas más veces superemos el umbral del 50%, más incontestable será nuestra legitimidad y más cerca estaremos de estar en condiciones de tumbar la pared. ¿Bastará con superar el 50% de voto? No, de ninguna manera. Pero cuantos más seamos, más viable será desbordar el régimen borbónico y obtener el reconocimiento internacional”, defienden.

 “Sin eso [mayorías muy amplias], los estados ni siquiera abrirán la carpeta catalana”. Este es uno de los puntos débiles a reforzar. Admiten que en algunos momentos, durante el otoño de 2017, se quiso confundir la simpatía de la población de varios países europeos con la complicidad de sus gobiernos.

Los dirigentes de ERC, uno desde la cárcel y la otra desde Suiza, apuestan por concentrar “la máxima fuerza posible” para reclamar el referéndum en la “fase actual del conflicto”. Ven tres virtudes en ello: la primera, que une la mayoría de sociedad catalana; la segunda, que “divide al gobierno español y le provoca contradicciones” debido al parecer diferente entre PSOE y Podemos; y tercero, que es un lenguaje que Europa “entiende”. “La combinación de estos tres factores aconseja continuar en esta línea, y más aún cuando no se dan las condiciones para una DUI efectiva”, argumentan. Por ello reclaman “trazar estrategias inteligentes a favor del referéndum”, sumar mayorías amplias en Cataluña y “hurgar en las contradicciones de los demócratas españoles”.

De hecho, plantean el diálogo como “imprescindible y estratégico” y aseguran que mantendrán siempre la disposición al acuerdo a partir de un diálogo bilateral ya que, “en sí mismo, ya es un reconocimiento explícito a la existencia de un conflicto y de un sujeto político”. Además, creen que la mesa de diálogo entre gobiernos “termine como termine” ya ha sido “una victoria”.

Los republicanos también dejan claro que no son “aliados del PSOE”: “Lo condicionamos todo al progreso de una solución política para el conflicto catalán”. En esta línea, abogan por tener una actitud “exigente pero constructiva” con el gobierno español mientras crean que se puede avanzar en una solución política, “y el día que veamos que se cierran las puertas del todo y no se puede avanzar, retiraremos nuestro apoyo”.

“Hablar de confrontación todo el día no hará un milagro”

Junqueras y Rovira, reconocen que un referéndum no entra dentro de los cálculos del Estado. Por ello apuestan por prepararse también por otros escenarios, como la unilateralidad. Y advierten a los otros actores independentistas de que “hablar de unilateralidad y de confrontación todo el día no hará un milagro”. “La unilateralidad es la capacidad de mantener la iniciativa política e imponer una agenda determinada a través de los hechos consumados”, relatan Junqueras y Rovira.

Defienden que hacen falta “una sólida mayoría ciudadana e institucional” y “una amplia complicidad de los agentes sociales y económicos” que no hubo en 2017. A modo de ejemplo ponen a Josep Maria Álvarez, que cuando era secretario general de UGT Catalunya, aseguran, “trabajó en la misma dirección que el Estado” a partir del 3-O, presionando al independentismo para que se “rindiera” en vez de presionar al Estado para apostar por una solución democrática. Uno de los otros puntos que reconocen que hay que potenciar es internacionalizar la economía para ser “el menos vulnerables posible a los chantajes económicos del Estado”. En resumen, cuanto más fuerza tenga el independentismo, argumentan, más unilateralidad será capaz de aplicar. De hecho, esta unilateralidad puede ir desde un nuevo referéndum a “actos de soberanía, graduales o no, sostenidos en el tiempo”.

Ligada a esta cuestión queda la desobediencia civil, una herramienta “totalmente válida y democrática” que ven “muy probable” que el independentismo tenga que volver a usar, “sea de manera puntual o en forma de movilización constante”. “No es ningún escenario descabellado: un día salimos a la calle y nos quedamos ahí 'sine die'”, escriben, recordando escenas del 1-O, el 3-O o los cortes de la Jonquera y la ocupación del aeropuerto. Y admiten que, entonces, “las instituciones del país también deberán responder y alinearse con la gente”.

Junqueras y Rovira reconocen que este no es el escenario que desean, que pasa por el referéndum pactado, pero que a la desobediencia civil no pueden renunciar. En el camino, añaden, se debe construir “la cultura de la resistencia, del sacrificio”. Los dirigentes de ERC dicen que mantendrán siempre la voluntad de llegar a acuerdos y de priorizar el bienestar de los ciudadanos, pero también mantendrán una voluntad inequívoca de votar para decidir y de hacer cumplir un mandato popular si es favorable a la independencia.

A 'Tornarem a vèncer', que se publica días antes de que llegue a las librerías 'M'explico. De la investidura a l'exili', la segunda entrega del libro del expredisent Carles Puigdemont, los republicanos lamentan que “demasiado a menudo” y “bien recientemente” hay testigos “que se han utilizado para ajustar cuentas con compañeros de trinchera” . “No tiene ningún sentido. No hay caeremos”, prometen al inicio del libro. En la misma línea declaran que en ERC les obsesiona “robar votos al unionismo” y no “al partido independentista del lado”.

Los republicanos sí dejan claro quién es el adversario a batir, especialmente en la región metropolitana: el PSC. “¿Con el PSC se debe dialogar? Sí, evidentemente. (...) Pero no se le debe regalar poder”, remachan en el libro, donde también dejan claro que no habrá un tripartito con los socialistas. También recuerdan que en octubre del 2017 el independentismo se encontró la zona más poblada del país “mayoritariamente en contra”. “En el próximo embate, debemos tenerla a favor. O, al menos, tenemos que ser mucho más fuertes”, concluyen.