El prototipo de placenta artificial avanza en Barcelona y eleva a 21 días la supervivencia de un feto de oveja
Una de las pocas investigaciones sobre placentas artificiales del mundo, que se lleva a cabo en Barcelona, ha presentado sus resultados este viernes. El equipo de BCNatal ha conseguido elevar a 21 días la supervivencia de un feto de oveja en uno de estos entornos de incubadora líquida, pensados para asistir en el futuro a bebés muy prematuros.
El equipo científico del proyecto fetaLife, de BCNatal (integrado por los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu, y LaCaixa), ha presentado la segunda fase de su estudio. Si en la primera reportaron una supervivencia de 12 días, en esta ocasión han avanzado hasta los 21.
En paralelo, los investigadores han expuesto que una de las ovejas, Gaia, que estuvo 10 días en una incubadora líquida, se ha mantenido con vida, con buenos resultados de neurodesarrollo, y ahora tiene 15 meses.
El proyecto busca aumentar la supervivencia de los bebés prematuros más extremos, de menos de seis meses, y se encamina ahora hacia una nueva etapa en la que esperan poder realizar un estudio en humanos en dos años.
Además del proyecto fetaLife de BCNatal, solo hay cuatro grupos en el mundo que desarrollan modelos experimentales similares y con avances significativos en los últimos años. Se trata de sendos grupos en Filadelfia y Michigan (EEUU), un consorcio entre Australia y Japón y otro en Toronto (Canadá).
Una incubadora líquida, que se suele llamar también placenta artificial, es un sistema en el que un bebé muy prematuro puede vivir de una manera similar a la vida uterina. Además de la supervivencia, el proyecto también persigue reducir las secuelas que afectan a la mayoría de los recién nacidos más extremos, es decir, los que nacen con seis meses o menos.
El líder del proyecto fetaLife y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat de Barcelona, Eduard Gratacós, ha destacado que cada día de supervivencia equivale a un 2% menos de mortalidad y a un 2% menos de secuelas. Los bebés que nacen con seis meses o menos se enfrentan a secuelas neurológicas, broncopulmonares, intestinales, de oído y visión o cardiovasculares.
El prototipo desarrollado, del que se han hecho diversas versiones y que cuenta con financiación de la Fundación “la Caixa” (7,6 millones de euros), incluye un entorno líquido y permite al prematuro continuar desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical. Gratacós ha afirmado que lo que se quiere es intentar “engañar” a la naturaleza, con el fin de simular que el prematuro continúa desarrollándose dentro del útero.
Además, el sistema permite una vigilancia permanente de forma remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y el desarrollo del feto. Otro de los grandes avances conseguidos hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación, compuesto por una membrana oxigenadora y un sistema de piezas (tubuladuras y cánulas) que han sido diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando lo que se produce de manera natural en la vida intrauterina a través de la placenta materna y el cordón umbilical.
El líder del proyecto ha explicado que otro centro estadounidense ha logrado una supervivencia de 28 días, pero ha puesto en valor el éxito del proyecto catalán. De hecho, ha dicho que cuando se superan los 14 días ya se demuestra que el sistema funciona y que los objetivos científicos se han alcanzado.
Ha señalado también que estos experimentos son muy caros y que hay que buscar un equilibrio entre los objetivos científicos y las posibilidades presupuestarias. En el caso del experimento que llegó a los 21 días, los investigadores lo detuvieron.
En paralelo, los investigadores han conseguido que otro animal, la oveja Gaia, viva más de un año después de pasar 10 días por la incubadora líquida. En este caso, el animal era prematuro, pero no pesaba menos de medio kilo, como algunos de los que han pasado por la incubadora.
Una vez que el animal alcanzó los 10 días, se realizó una transición neonatal: el traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional en el momento en que los órganos habían madurado. La coordinadora médica y científica del proyecto, Elisenda Eixarch, ha explicado que esta es la parte que presenta menos dificultades porque es la que más se parece a lo que ya se hace cuando nace un prematuro.
El proyecto comienza ahora una nueva etapa con la vista puesta en realizar el primer estudio en humanos, un objetivo que Gratacós ha afirmado que podría alcanzarse en unos dos años. Para ello, sin embargo, hacen falta mejoras tecnológicas. Así, el equipo del proyecto tiene previsto centrar sus esfuerzos en introducir estas mejoras, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema al uso en humanos, así como iniciar los preparativos éticos y legales para que pueda aprobarse un primer estudio en humanos, con la inversión necesaria. Para esta nueva etapa se prevé la incorporación de otros financiadores.
La prematuridad extrema —seis meses o menos— es una circunstancia que afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia de estos bebés, incluso en unidades de excelencia, es baja, de entre el 25% y el 75%, y una proporción relevante de los supervivientes presenta secuelas importantes durante toda la vida.