Jerónimo Cornelles recurre a Oscar Wilde para exigir responsabilidades políticas por la DANA
Entre la vergüenza pública y la vanidad privada se mueve ‘Salomé, una tragèdia contemporània’, la última creación del dramaturgo valenciano Jerónimo Cornelles, quien recurre a Oscar Wilde para recordar, dos años después, que las heridas de la DANA siguen abiertas. La lectura dramatizada de este texto, a cargo de Amparo Vayá, en el Museu de la Rajoleria de Paiporta a las 19 h es, ya de por sí, una llamada de atención: la localidad sigue sin auditorio.
La seducción del poder y la ceguera que provoca la ambición protagonizan esta pieza inspirada por el formato de la tragedia griega y por la fina ironía de Oscar Wilde en su obra ‘Salomé’. Evitando las alusiones explícitas, pero salpicando de detalles identificables la trama, la pieza apuesta por un estilo poético lleno de musicalidad y con el humor justo para contrastar con la barbarie de la gestión realizada. Así, y como suele ser habitual en las obras de Cornelles, el teatro sirve como espejo para ofrecer un reflejo deformado de quienes estaban al frente de la emergencia durante una tragedia que causó 234 víctimas.
En la Biblia, Salomé es la hija de Herodías y, tras bailar la danza de los siete velos, le exige a Herodes Antipas la cabeza de Juan el Bautista, presionada por su madre. En su revisión del mito en 1891, el dramaturgo irlandés introdujo una variación: Salomé pide la muerte del Bautista porque está enamorada de él y no es correspondida. Salomé es también el nombre de la exconsellera de Justicia e Interior al frente de la emergencia la noche del 29 de octubre de 2024 y el de la cantante valenciana que ganó Eurovisión con una tonadilla que cantaba a la alegría y al amor, “porque la vida es una corriente que todo lo arrastra”, ironiza Cornelles.
“Aquello me había atravesado, como a tantísimas personas”, añade el dramaturgo, que vio cómo la DANA se llevó por delante el almacén que tenía en Chiva la compañía Alarcón&Cornelles. Poca cosa, afirma, pues “era consciente de que mucha gente había perdido muchísimas cosas y mucho más importantes, empezando por la vida. Así que estaba muy enfadado con la gestión que se había hecho y con la sensación de que no había consecuencias”, explica el dramaturgo.
Finalmente, decidió pasar a la acción de la única manera en que se sentía capaz, como autor, para dejar constancia: “De alguna manera, aportando mi visión personal como creador, como artista que pasa por su pequeño filtro la realidad que vive”, añade. La trama nace inspirada por una conversación con el periodista Carlos Córdoba en la que fabulaban sobre si Salomé Pradas estaría acudiendo a un psicólogo durante la instrucción de la macrocausa de la DANA. “Este hecho ficticio fue el hilo del que empezar a tirar”, recuerda Cornelles sobre un proceso de escritura de aproximadamente tres meses donde le resultó un reto crear un nuevo estilo para adaptarse al formato de tragedia griega que había escogido, pero lo más difícil fue que sus sentimientos personales no pasaran por encima de su visión como autor.
Una tragedia sin héroes
“No quería señalar a tal o cual persona con obviedades. Me parece mucho más interesante que la gente piense por sí misma, invitar a reflexionar sobre el conflicto entre la vanidad privada y la vergüenza pública, analizar qué consecuencias tiene asumir las culpas colectivas”, comenta el dramaturgo sobre un texto donde un oráculo puede representar a la AEMET, por ejemplo. Y que rompe una de las normas de la tragedia griega: “Eurípides era capaz de hacer que Medea, que había matado a sus propios hijos, fuera una heroína. Pero yo no quería que ninguno de los personajes que forman parte de esta obra puedan ser percibidos como héroes. No se lo merecen”, sentencia Cornelles.
Los actores Laura Useleti, Rafa Alarcón y Tomás Verdú se transforman en un coro al estilo clásico, albergando la voz del pueblo o el juicio de los dioses, para poco después encarnar a Jokanaán, Herodes o Herodías, con sus respectivos paralelismos con cargos políticos que fueron protagonistas en la gestión de la DANA. Mientras tanto, Pilu Fontán encarna a la Salomé que da nombre a esta pieza. En formato de lectura dramatizada, con la música en directo de David Alarcón, se pone el énfasis en un texto donde, sin perder jamás la pincelada satírica, contrasta la belleza, la musicalidad y lo evocador de las palabras con lo ruin de esta tragedia contemporánea.