Roger BG, el joven artista de La Safor que se rebela contra la crisis existencial: “Hay que abrazar las complicaciones”

Roger Bellido (Roger BG) sobre los escenarios, es un joven de La Safor con una trayectoria prometedora. Con 24 años acumula más de 2,4 millones de reproducciones en plataformas y acaba de lanzar su primer álbum completo, “Esta vida se CoMpLiCa”, una decena de temas con banda que abordan la incertidumbre y la transformación, desde la juventud hasta las propias ciudades.

El álbum, con una mezcla de estilos indie, pop-rock, urbano y rap melódico, pretende conectar con toda una generación, los llamados zeta, atravesados por un contexto cambiante, ve cómo su vida discurre en un vaivén de situaciones “aprendiendo sobre la marcha a vivir entre la ambición y el desencanto, entre la nostalgia y la euforia del presente, entre la fragilidad y la aparente fortaleza”.

La canción de “Esta vida se CoMpLiCa”, explica el autor, “es el lado más irónico del cansancio existencial que vivimos como generación, la fase de aceptación de que la vida avanza y hay que abrazar las complicaciones”. “También representa un intento un poco naif de quitarle peso al desarraigo desde la diversión del supuesto cosmopolitismo y la idealización de esa vida en la capital, especialmente nada más se muda uno allá”, explica Bellido en conversación con elDiario.es. Este tema, que da nombre al proyecto, introduce a su universo emocional: sobre un ritmo alegre de folk pop producido por CCF (Carles Cortes Ferrer) y David Burgos de León, el tema “representa un grito optimista a complicarse la vida, ya que cuando uno aprende a gestionarlo aparecen las mejores experiencias, a pesar de los altibajos que describen las siguientes canciones”.

Primer tema en valenciano

El artista dedica un tema en particular a sus raíces en Tavernes de la Valldigna, escrito en valenciano y con importante componente reivindicativo. En Records i minerals, como en el resto de sus trabajos, aborda las relaciones interpersonales, y las liga con conflictos de impacto social, como el cambio climático. “La letra establece un paralelismo entre el mar, el amor, y el desastre climático. El mar como un lugar donde refugiarse para curar heridas pero que inevitablemente se lo lleva todo con el paso del tiempo: los recuerdos e incluso las casas que están demasiado cerca. Un desastre urbanístico y climático que está ocurriendo en Tavernes y en otras playas de la zona”, apunta.

“El valenciano es mi lengua materna, en el momento en el que empiezo a escribir la letra me despierta inevitablemente esa identidad, y una nostalgia a través de la cual reivindico nuestra tierra y denuncio su degradación medioambiental (y también cultural)”, señala Bellido. Además, prosigue, “la referencia del sonido ”mediterráneo“ que tenía en mente de cantautores como Serrat, o el grupo pop folk mallorquín Antònia Font, me transportaban al imaginario de los veranos en la playa de Tavernes de la Valldigna, en el que cualquier oyente de una playa de pueblo (que son la mayoría y las más abandonadas por las instituciones) puede identificarse”.

Bellido, actualmente residiendo en Madrid, presenta el álbum este viernes en València, a las 19:00 en la sala Mucho de Russafa, barrio al que también ha dedicado una canción.

Un cambio de ciclo en el panorama musical valenciano

El artista, preguntado por el momento que vive la música valenciana y en valenciano, considera que no está en su mejor momento la escena musical, aunque ve que está habiendo un relevo generacional. La presentación se produce pocos días después del adiós de La Fúmiga y de la última gira de La Gossa Sorda, grupos que han marcado a generaciones. “Es cierto que un grupo como La Fúmiga relativamente reciente y con tanto tirón esperaba que durara más, desde el absoluto respeto de su decisión personal. Son ese tipo de fenómeno que abre puertas a todos los que van detrás, y lo han estado haciendo así que hay que agradecérselo; el paso de Zoo por ejemplo también fue increíble”, razona.

“En cuanto a la gira de La Gossa Sorda, estuve en uno de los conciertos y se sintió esperanzador pero también como un fin de ciclo. Necesitamos más propuestas que renueven nuestro panorama musical, aunque ya las está habiendo. Sobre todo creo que hay que normalizar componer en valenciano independientemente del género musical que se haga, de si son letras reivindicativas o no; componer en nuestro idioma debería ser un fin en sí mismo, como lo es componer en castellano”, expresa el artista, que considera que, en este sentido “tenemos mucho que aprender del panorama catalán, se hace absolutamente de todo, muchas propuestas indie o de urbano llegan al público joven y fomentan ese relevo. En general tienen éxito por toda España e incluso a nivel internacional, y eso me despierta mucho optimismo”.

En lo personal, explica Bellido, cada vez compone más en su lengua materna. “Qué curioso es que cuanto más lejos estoy más ganas tengo de hacer música en mi idioma. Y quién sabe si terminaré sacando un proyecto en valenciano, lo que está claro es que seguiré mezclando y sacando algunas cosas, sinó sentiría mi obra incompleta”, concluye.