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La negativa del alcalde a seguir apoyando el macrovertedero de Zarra deja el proyecto a las puertas de su fracaso

El macrovertedero de Zarra, en la comarca del Valle de Cofrentes, conocido oficialmente como Complejo Medioambiental de Gestión de Residuos, está cada vez más lejos de convertirse en una realidad. El alcalde del municipio, el socialista Raúl Martínez, movido por la fuerte contestación social, ha anunciado esta semana que el proyecto ya no cuenta con el apoyo del Ayuntamiento, lo que deja herida de muerte una iniciativa que, en sus inicios, fue impulsada por el propio consistorio ante la expectativa de que generara cincuenta puestos de trabajo. Además, otros municipios de la comarca también han presentado alegaciones ante la Conselleria de Medio Ambiente contra el proyecto.

Raúl Martínez, en declaraciones a elDiario.es, ha confirmado que el Ayuntamiento de Zarra ha retirado su respaldo a la iniciativa y considera que, sin ese aval, “es muy difícil” que salga adelante. En la Conselleria de Medio Ambiente comparten ese diagnóstico y aseguran que un proyecto de estas características no puede aprobarse sin el consentimiento del municipio ni de las localidades limítrofes, según explicaron a este diario fuentes del departamento que dirige Vicente Martínez Mus.

Pero, además, según ha podido constatar elDiario.es, la empresa promotora del macrovertedero, Treco Gestión de Residuos S.L., tampoco ofrece grandes garantías de solvencia a la vista de sus cuentas. Según la información del Registro Mercantil, la compañía, con sede en València, no ha generado ni un solo ingreso desde 2020 y no deposita sus cuentas anuales desde el ejercicio 2021. De acuerdo con la documentación correspondiente a ese año, la sociedad se encuentra prácticamente inactiva y sus activos proceden de un préstamo de 100.000 euros. De hecho, podría encontrarse en causa de cierre de hoja registral, una sanción que impone el Registro Mercantil y que impide inscribir nuevos actos societarios.

Detrás de la compañía figura como propietario y administrador Sebastián Jiménez Gil, un empresario que participa en numerosos negocios relacionados con la gestión de residuos y el desarrollo de huertos solares en Murcia, entre otras actividades.

El alcalde de Zarra resta importancia a esta situación y la considera “normal”, ya que, según explica, los promotores de este tipo de proyectos, que suelen generar una fuerte contestación social, acostumbran a utilizar sociedades sin apenas recursos por si la iniciativa acaba frustrándose. “Si el proyecto se aprueba, luego te presentan un aval y ya está”, argumenta.

El proyecto nació en 2022 por iniciativa del Ayuntamiento de Zarra y la empresa presentó el proyecto básico de actividad en 2023. En estos momentos está a la espera de la declaración de impacto ambiental, cuya tramitación se encuentra todavía en una fase inicial, según confirman fuentes de la Conselleria de Medio Ambiente.

Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Júcar también está pendiente de emitir el informe que le ha solicitado la Generalitat. En principio, según las mismas fuentes del organismo, “no parece que vaya a haber afecciones al dominio público hidráulico ni a las masas de agua subterránea de la zona”.

Vecinos y vecinas de las localidades de Jarafuel, Teresa de Cofrentes, Zarra y Ayora junto a una representación de la colonia holandesa e inglesa radicada en el Valle de Ayora han creado una Plataforma para organizarse contra la instalación al considerarla una amenaza para la calidad del aire, las aguas y el patrimonio natural del valle.