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Fundación Bancaja presenta una retrospectiva de Ximo Michavila, el pintor “que amaba su oficio; que amaba los pinceles”

València —

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La Fundación Bancaja acoge en su sede de València la exposición 'Ximo Michavila. Centenario (1926-2026)', la mayor antológica organizada hasta la fecha sobre el pintor valenciano. La muestra conmemora los cien años de su nacimiento a través de un recorrido exhaustivo por seis décadas de trayectoria pictórica, una labor que sitúa al artista como uno de los referentes clave del arte contemporáneo español. En la presentación de la muestra han participado el presidente de la entidad, Rafael Alcón; el comisario de la exposición, Juan Manuel Bonet, quien ha asegurado que en esta exhibición nos encontramos ante “un Michavila total”; y la hija del creador, Carmen Michavila.

Durante el acto, Bonet ha calificado a Michavila como “el pintor que amaba su oficio, que amaba los pinceles”, al tiempo que ha subrayado la necesidad de reivindicar su figura y proyectarla fuera de la Comunitat Valenciana. Por su parte, Carmen Michavila ha calificado el montaje como “una aventura” sin precedentes en la trayectoria expositiva de su padre y ha destacado el valor terapéutico de la creación artística al señalar que “el arte cura la salud del alma”, junto con el deseo de que la muestra adquiera carácter itinerante en el futuro.

El conjunto de la exposición abarca un centenar de obras fechadas entre 1951 y 2004, procedentes de más de cincuenta prestadores, entre los que figuran la propia familia del pintor, la colección de la Fundación Bancaja, colecciones particulares y de instituciones públicas, como el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Universitat de València o las diputaciones provinciales de Alicante, Castellón y Valencia. La propuesta permite contemplar por primera vez piezas inéditas como Llac nocturno (ca. 1980), Alborada (2004) o R+A2:C7-646 (1982). Además de la producción sobre lienzo, la exhibición rescata más de ochenta documentos del archivo personal del artista custodiado por el Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, con materiales gráficos, correspondencia y diseños que atestiguan su decisiva aportación como escenógrafo al Teatro Español Universitario (TEU) bajo la dirección de Antonio Díaz Zamora.

Nacido en L'Alcora en 1926 en el seno de una familia de tradición docente y cultural, la infancia de Michavila quedó marcada por la Guerra Civil tras sufrir heridas graves y perder a su abuela durante un bombardeo en 1937. Formado inicialmente como maestro y posteriormente en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, amplió sus conocimientos en Madrid, Segovia y Roma. A lo largo de su carrera compaginó la docencia con una activa militancia en los grupos más significativos de la vanguardia valenciana, tales como Los Siete, el Grupo Parpalló, el Movimiento Artístico del Mediterráneo y Antes del Arte. Su evolución estética transitó desde un academicismo inicial y una figuración geometrizante en los años cincuenta hacia una geometría de corte lírico y emocional entre las décadas de 1960 y 1970, etapa en la que se erigió en uno de los principales exponentes del constructivismo en España.

A partir de 1978, tras una profunda crisis creadora, el artista inició la fase más prolongada de su producción con el ciclo El Llac, dedicado a l'Albufera de Valencia. En estas obras, inscritas dentro de un impresionismo abstracto a medio camino entre la figuración y la abstracción, Michavila captó la luz, la vegetación y la fragilidad del ecosistema natural mediante el uso de apuntes del natural y fotografías propias. Al respecto, mientras Bonet explicaba que, a pesar de no ser ecologista, en sus pinturas se muestra una visión del deterioro que sufre el lago valenciano, Carmen Michavila sí que ha querido reivindicar que en su obra sobre l'Albufera también hay “algo de denuncia”.

En sus últimos años, la pasión por la música —cultivada desde su juventud tras su paso por la Coral Polifónica Valentina y su asistencia a los Encuentros de Pamplona en 1972— derivó en el ciclo Contrapunto, una serie de composiciones abstractas de gran intensidad cromática concebidas como tributo a figuras esenciales de la música contemporánea como John Cage, Kurt Weill, Arnold Schönberg o Pierre Schaeffer.

La vertiente monumental del creador también ocupa un espacio de relevancia en el montaje a través de una producción audiovisual basada en las fotografías de Juan Peiró, que documenta su extensa labor como muralista en edificios públicos, templos religiosos e instalaciones sanitarias mediante el uso de la cerámica, las vidrieras o el acero inoxidable. La propuesta expositiva se completa con la publicación de un catálogo monográfico con textos del comisario, del artista José María Yturralde y de Carmen Michavila, así como con un programa de mediación cultural que incluye visitas guiadas y talleres didácticos. La muestra, permanecerá abierta en la sede de la Fundación Bancaja en València desde el 7 de octubre de 2026 haste el 14 de febrero de 2027.