Cómo hacer los buñuelos de viento típicos de Semana Santa paso a paso

Hay algo curioso en los buñuelos de viento. A primera vista parecen simples bolas fritas. Pero cuando les das el primer mordisco, lo entiendes todo. Están huecos. Ligeros. Como si no pesaran.

Y no es un error. Es precisamente la gracia. De ahí su nombre.

Este dulce, típico de la Semana Santa y también muy presente en otras festividades como Todos los Santos, es una de esas recetas que nacen de lo sencillo y acaban convirtiéndose en tradición.

Qué son los buñuelos de viento y por qué están vacíos

Antes de meterse en harina, conviene entender qué son los buñuelos de viento.

Se trata de una masa frita elaborada a partir de una base muy similar a la pasta choux, la misma que se utiliza para profiteroles. Durante la fritura, la masa se infla y crea ese interior hueco tan característico.

Ese “vacío” no es un defecto. Es lo que permite que después puedan rellenarse con nata, crema o chocolate. O simplemente disfrutarlos tal cual, recién hechos y con azúcar.

Ingredientes para hacer buñuelos de viento en casa

Para preparar unos buenos ingredientes buñuelos de viento, no hace falta nada complicado:

  • Harina de repostería
  • Agua
  • Mantequilla
  • Huevos
  • Una pizca de sal
  • Azúcar
  • Levadura química (opcional según receta)
  • Aceite para freír
  • Azúcar para rebozar

Son ingredientes básicos, de los que suele haber en cualquier cocina. Y ahí está parte de su encanto.

Cómo hacer buñuelos de viento paso a paso

La clave está en dominar bien cómo hacer buñuelos de viento paso a paso.

Primero, en un cazo, se calientan el agua, la mantequilla, la sal y el azúcar hasta que hierva. En ese momento, se añade la harina de golpe y se remueve hasta obtener una masa compacta que se despega de las paredes.

Después, se retira del fuego y se deja templar. Aquí viene uno de los puntos importantes: los huevos se añaden uno a uno, integrándolos bien antes de incorporar el siguiente. Esto permite conseguir una masa lisa y homogénea.

Una vez lista, se deja reposar unos minutos.

Para freírlos, se calienta abundante aceite y, con ayuda de dos cucharillas, se forman pequeñas bolas de masa. Es importante que sean pequeñas, porque crecen bastante al freírse.

Se fríen hasta que estén doradas y se dejan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Después, se rebozan en azúcar. Y listo.

El truco para que queden perfectos

Freír es el momento más delicado dentro de la receta buñuelos de viento.

Si quieres que queden redondos y no se deformen, hay un truco clásico. Mojar las cucharas en aceite antes de coger la masa. Así no se pega y la forma sale mucho más limpia.

También es importante no freír demasiados a la vez. Necesitan espacio para inflarse bien.

Cómo comer los buñuelos de viento

Los buñuelos de viento tienen una norma no escrita. Se comen recién hechos.

Cuando aún están calientes, crujientes por fuera y ligeros por dentro. Ese es su momento.

Se pueden tomar solos, con azúcar, o rellenarlos de nata, crema pastelera o chocolate. Pero incluso sin nada más, funcionan.

Porque, al final, son eso. Una receta sencilla que demuestra que, a veces, lo mejor de la cocina no está en lo complejo, sino en hacer bien lo básico.