Una doctora explica cómo utilizar el spray nasal para que no empeore la congestión: “Están pensados para un uso muy corto”

Los sprays nasales descongestionantes son un aliado inmediato para muchas personas que sufren de resfriados o alergias. Sin embargo, lo que comienza como un alivio rápido puede convertirse en poco tiempo en un problema crónico, debido al llamado efecto rebote.

“Los sprays que contienen oximetazolina actúan provocando una vasoconstricción, es decir, estrechan los vasos sanguíneos de la mucosa nasal”, explica la doctora María Luisa Murube, médico de familia. Así, al contraerse, baja la inflamación y se vuelve a respirar con facilidad de forma inmediata. “No curan la causa, pero sí alivian el síntoma de forma muy directa”, aclara Murube.

El problema surge cuando el uso de estos productos se prolonga más allá de lo recomendado. El efecto rebote aparece cuando la nariz se congestiona todavía más una vez que el medicamento deja de hacer efecto. “Esto pasa porque la mucosa nasal se acostumbra al fármaco. Con el uso continuado, los vasos sanguíneos pierden su capacidad de regularse por sí solos y, al dejar de aplicar el spray, se dilatan de forma exagerada”, explica la doctora.

Así, se crea un círculo vicioso: el paciente siente la nariz completamente taponada y recurre a más spray para poder respirar. “Cuando ocurre esto, ya no estamos ante la congestión del resfriado, sino ante una congestión provocada por el propio uso del medicamento”, valora la especialista.

Cómo prevenir la congestión

Para evitar esta dependencia, la doctora Murube recomienda no superar de tres a cinco días de uso continuado, “que es precisamente el límite que suelen indicar los prospectos”. Algunos de los signos que, según la experta, indican que se está sufriendo este problema incluyen la necesidad de usar el spray cada vez con más frecuencia, el alivio muy breve tras la aplicación y la sensación de que la nariz está peor que al principio. 

Si reconocemos estos síntomas y ya existe una dependencia, la doctora Murube sugiere dos estrategias principales: la suspensión brusca, “es la más rápida, pero puede resultar incómoda porque la congestión empeora durante unos días y hay probabilidad de recaer ”, o la retirada progresiva, “usando el spray solo en una fosa nasal o espaciando cada vez más las aplicaciones”. Para la doctora, esta última suele ser más llevadera y se puede llevar a cabo rebajando el fármaco con suero fisiológico. 

“En ambos casos, es importante saber que la congestión es temporal y que la mucosa necesita unos días para recuperar su funcionamiento normal”, puntualiza Murube, que también aconseja consultar con un profesional sanitario en caso de que la situación sea “muy intensa o se prolongue, ya que a veces se pueden usar tratamientos de apoyo”.

Como alternativas más seguras y sin riesgos de efectos secundarios, la doctora cita los lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar, mantener una buena hidratación y humedecer el ambiente. “Los sprays descongestionantes sí son útiles, pero están pensados para un uso muy corto, y los problemas empiezan cuando los usamos más tiempo del recomendado”, concluye Murube, que pone énfasis en la moderación.