Nueve trucos sencillos para reordenar los armarios y mantenerlos organizados
Mantener nuestros armarios ordenados puede convertirse en uno de los pequeños quebraderos de cabeza cotidianos que terminan complicando un poco la organización del día a día. Un reto que a priori puede parecer fácil, pero que termina en caos de prendas, sábanas, toallas u objetos en más de una ocasión debido muchas veces a la falta de tiempo, tener espacios de almacenamiento limitados, la acumulación de cosas a la que tendemos y los cambios en nuestras rutinas.
Buscar el momento para reordenar y aplicar algunas técnicas que nos ayuden a mantener cada cosa en su sitio de forma más estable siempre es una buena idea. Si te cuesta encontrar ese hueco, ponte unas fechas fijas: los cambios de estación pueden ser tus grandes aliados en esta tarea; además de las mudanzas, el inicio del año o, simplemente, cuando detectas que ya no encuentras ese pantalón, ese bolso o ese par de zapatillas que tanto te gustan pero hace tiempo que no localizas.
Además de tener tus prendas, la ropa de casa o los zapatos bien ordenados y con cada cosa en su sitio, también es muy importante poder mantener tus espacios de almacenaje limpios, sin malos olores, ni humedades. Unos armarios ventilados y aseados alargarán también la vida de la ropa o los objetos que guardes en ellos. Toma nota de estos nueve trucos que te ayudarán a mantener tus espacios de almacenamiento limpios y ordenados durante mucho tiempo, sin importar demasiado sin son más o menos amplios y sin mucho esfuerzo.
1. Vacía totalmente el armario
Antes de empezar a reordenar tu armario, sea lo que sea lo que contenga, lo primero de todo será vaciarlo completamente. De esta manera podremos limpiar bien el armario por dentro, quitarle bien el polvo y la suciedad acumulada, así como comprobar todas las prendas que tenemos almacenadas para poder seleccionarlas antes de volver a guardarlas. Así empezaremos de nuevo a ordenar desde cero, con el espacio ya bien adecuado. Podemos colocar algunas bolsitas de hierbas aromáticas como la lavanda, colgadas en el armario para perfumarlo, o jabones aromatizados en cajas o cajones.
2. Clasifica su contenido por categorías
Una vez tengas todas las prendas fuera del armario, o la ropa de casa, lo que vayas a ordenar, dóblala y ve haciendo montones para guardarla según su categoría. Por ejemplo, las toallas grandes de ducha o baño por un lado, las de mano, por otro, y las alfombrillas en un tercero. Las sábanas las puedes organizar según su tamaño, o si son bajeras, encimeras o fundas de almohada. En el caso de tus prendas, puedes ordenarlas según el tipo de prenda, la estación o por colores.
3. Una regla básica: “Si no lo usas, fuera”
Esta regla es imprescindible y te ayudará más de lo que piensas. Hay veces que acumulamos prendas sin más aunque no las usemos de forma regular. Si al vaciar tu armario de ropas compruebas que hay algunos pantalones, camisetas o vestidos que llevas más de un año sin enfundarte, colócalos en la pila del reciclaje porque probablemente ya no les des uso. Aprovecha para donarlos, intercambiarlos por otras prendas de ropa o venderlos, seguramente sí que hay alguien que pueda seguir dándoles vida.
4. Otra regla: “Uno entra, otro sale”
En consonancia con el consejo anterior, este también te será bastante útil para mantener cierto equilibrio en tu espacio de almacenaje. Consiste en intercambiar una entrada al armario por una salida, bien donando o vendiendo si todavía está en buen estado la prenda que sale, o llevándola al contenedor apropiado si ya lo ha dado todo. Es decir, si llevas a casa una nueva camiseta, saca otra del armario.
5. Hazte con organizadores
Usar organizadores puede marcar la diferencia en tu armario. Echa mano de cajas con o sin compartimentos, perchas múltiples o plegables, zapateros extraíbles, ganchos con compartimentos para corbatas o pañuelos y otro tipo de espacios de almacenamiento que pueden resultarnos muy útiles para tenerlo todo muy bien ordenado y tenerlo todo localizado visualmente sin esfuerzo.
6. Prueba a doblar en vertical
Visualmente también es muy útil, sobre todo en cajones y baldas más estrechas, tener la ropa tanto personal como alguna de casa doblada con el método vertical. Por un lado, ahorramos espacio y por otro, bastará con un simple vistazo para encontrar lo que necesitamos.
7. Lo que más uses, tenlo más a mano
Es una obviedad, pero sin querer se te puede pasar por alto. Como en todo, un poco de planificación será muy útil antes de ordenar tu armario. Extiende en una cama grande, sofá o mesa todo lo que vas a guardar, aplica el consejo de hacer montones por categorías y luego observa bien el espacio que tienes y diseña cómo vas a almacenar todas tus pertenencias. Lo que uses menos, déjalo para los huecos menos accesibles, y haz lo contrario con aquellas prendas u objetos que utilizas más a diario.
8. Etiqueta los compartimentos
Puede que en el armario donde guardas tu ropa no sea tan necesario, pero si hablamos de otros espacios de almacenaje, como la despensa de la cocina o algún armario en el que almacenes herramientas, ropa de otras temporadas u otros enseres, sí que puede resultar útil que etiquetes los cajones o cajas donde guardas las cosas. Te será mucho más sencillo encontrarlas cuando las necesites sin tener que sacarlo todo de nuevo hasta que localices lo que buscas en cada momento.
9. Periodifica el mantenimiento
Hacer un pequeño mantenimiento semanal puede resultarte más útil de lo que piensas. Bastará con que dediques entre 10 y 15 minutos cada siete días a ir colocando en su sitio aquellas prendas que por falta de tiempo o descuido hayas guardado en un momento dado en el lugar erróneo. Si puedes, de forma mensual retira en bloque la ropa de las estanterías o cajones y quita un poco el polvo y la suciedad. Puedes asear cada vez una parte del armario de forma que siempre esté limpio y ordenado. No olvides tampoco ventilarlo frecuentemente. Tus prendas de ropa te lo agradecerán.