Los pasos imprescindibles para comprobar si está lista la caldera para la temporada de calefacción

El cambio de estación supone también volver a utilizar la calefacción en muchos hogares después de varios meses apagada. Con las primeras bajadas de temperatura, el sistema empieza a recuperar protagonismo, pero antes de necesitarlo a diario conviene asegurarse de que está preparado. Hacer una puesta en marcha con algo de margen permite detectar cualquier incidencia antes de que llegue un día en el que resulte realmente necesario calentar la vivienda.

El primer encendido después del verano no consiste únicamente en subir el termostato. Dedicar unos minutos a observar cómo responde la instalación ayuda a saber si todo funciona con normalidad sin desmontar piezas ni tocar el interior de la caldera. Se trata simplemente de prestar atención al comportamiento general del equipo y corregir, si hace falta, algún ajuste que haya quedado configurado para los meses de calor.

Una vez iniciada la temporada tampoco es necesario recurrir a temperaturas demasiado altas. Adaptar la calefacción a las necesidades de cada momento ayuda a evitar un consumo mayor del necesario y permite utilizar el sistema de una forma más regular. Antes de llegar a ese punto, hay varios aspectos básicos que merece la pena tener en cuenta durante los primeros días de uso.

Revisar la presión antes de encender el sistema

El manómetro es uno de los primeros elementos que conviene mirar después de varios meses sin utilizar la calefacción. Cada modelo tiene sus propias indicaciones y siempre debe consultarse el manual correspondiente, aunque en muchas calderas domésticas la presión en frío suele encontrarse aproximadamente entre 1 y 1,5 bar.

Si la lectura está por debajo de 1 bar, el aparato puede tener dificultades para arrancar o llegar a bloquearse. En algunos casos habrá que recuperar la presión del circuito, pero si vuelve a descender poco después, podría haber una pérdida de agua u otra incidencia que necesite atención. Tampoco conviene ignorar valores demasiado altos, sobre todo si aumentan mucho cuando la caldera está funcionando o superan habitualmente el margen indicado para ese modelo. Si la cifra es correcta, puede continuarse con la puesta en marcha.

Comprobar el modo de funcionamiento y el termostato

Durante los meses de calor, muchas calderas mixtas permanecen configuradas únicamente para producir agua caliente sanitaria. Por eso, si los radiadores no reaccionan al primer intento, lo primero es confirmar que el aparato esté preparado también para la calefacción. Según el modelo, esta opción puede aparecer como modo invierno, modo calefacción o identificarse mediante algún símbolo.

El termostato también puede explicar que el sistema no se active aunque no exista ninguna avería. Debe estar encendido, tener batería suficiente si funciona con pilas y contar con una programación que encaje con los horarios actuales. Para que solicite calor, la temperatura seleccionada tiene que ser superior a la que hay en la habitación. Si la estancia está a 21 grados y el dispositivo marca 19, por ejemplo, la calefacción podría no ponerse en marcha.

Observar cómo responden los radiadores

Una vez encendido el circuito, conviene dejarlo funcionar durante un tiempo y fijarse en cómo responde cada radiador. Si alguno permanece completamente frío, solo se calienta por determinadas zonas o se escuchan burbujeos, puede haber aire acumulado en su interior. También es importante asegurarse de que no aparezcan goteos alrededor de las llaves o de los purgadores.

Si es necesario purgar alguno de ellos, debe seguirse el procedimiento correspondiente a esa instalación. Al terminar, merece la pena volver a mirar el manómetro, ya que la presión puede bajar durante el proceso. Cuando un radiador sigue sin calentarse después de estas comprobaciones, el origen puede estar en otro punto del sistema y requerir la intervención de un profesional.

Hacer una prueba antes de que llegue el frío

No hace falta esperar a una jornada especialmente fría para poner la calefacción en funcionamiento por primera vez. Encenderla con antelación permite darle tiempo suficiente para trabajar y comprobar si el calor llega de forma normal a las distintas estancias, sin depender de una necesidad inmediata.

Durante esa prueba también conviene prestar atención al comportamiento de la caldera. La aparición de códigos de error, cambios bruscos en la presión, fugas de agua o ruidos distintos de los habituales pueden indicar que algo no está funcionando como debería. Si el equipo mantiene un funcionamiento estable durante ese primer uso, podrá empezar a utilizarse con normalidad cuando bajen las temperaturas.

Las señales que requieren una revisión profesional

Hay problemas que no deberían intentar resolverse mediante encendidos repetidos o manipulaciones por cuenta propia. Una presión que vuelve a caer después de rellenar el circuito, bloqueos frecuentes, errores que reaparecen o una caldera que se enciende y se apaga continuamente son algunas señales que justifican solicitar ayuda profesional.

También conviene pedir asistencia si siguen apareciendo radiadores fríos, se detectan fugas de agua, se escuchan golpes o sonidos poco habituales o se percibe olor a gas. Ante cualquier indicio relacionado con la seguridad, no deben desmontarse ni tocarse los componentes internos del aparato. La puesta en marcha sirve para detectar si algo no responde como debería, pero cualquier avería necesita una revisión adecuada antes de volver a utilizar la calefacción con normalidad.