Cinco ideas para organizar y aprovechar todo el espacio de almacenamiento debajo del fregadero en la cocina
Vivir con una mejor organización en casa no siempre es sinónimo de tener más metros cuadrados. Muchas veces es cuestión de estudiar cómo utilizamos lo que ya tenemos y no descartar ningún hueco por pequeño (e incómodo) que pueda parecernos a priori. Con un poco de ingenio, siempre queda algún rincón que puede dar mucho de sí. De entre todas las estancias de la casa, la cocina suele ser una de las que más orden necesitan. Tener cada cosa en su lugar, y lo que más usamos siempre a mano, puede ayudarnos mucho a simplificar las tareas cotidianas cuando el tiempo es oro.
Cada cocina es un mundo. Podemos encontrarlas con enormes columnas de almacenamiento, con o sin despensa independiente, con cajones, armarios o incluso estantes que permiten verlo todo de un simple vistazo. Las posibilidades de distribución son casi infinitas y dependerán de los metros de que se dispone y de las necesidades de cada hogar. Sin embargo, el espacio menos agradecido en todas ellas suele ser el que queda debajo del fregadero. Pero cuando los espacios de almacenamiento escasean, se hace imprescindible recurrir a este armario, que suele ser el lugar estrella para guardar los productos de limpieza.
En las cocinas modernas, cada vez son más los diseños que aportan desde el principio soluciones para salvar las dificultades de este espacio, adaptando los cajones para dejar libre la zona del sifón y las tuberías; haciendo mucho más fácil mantener todo el contenido bien ordenado y con un mejor acceso. Sin embargo, si tu cocina tiene un mueble más convencional, con las tuberías partiendo el interior, no tires la toalla: hay formas de aprovechar ese hueco con accesorios y distintas soluciones de almacenaje que te ayudarán a mantener el caos a raya.
En esta misión es primordial estudiar bien el espacio que tenemos y darle a cada elemento su lugar. Lo primero será proteger la parte inferior del mueble, que es una de las zonas de la cocina más expuestas a derrames de agua y humedad, pensar cómo aprovechar las puertas y qué cajones o estantes podemos adaptar para transformar este hueco de la cocina.
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que aunque este armario suela ser un comodín, no podemos almacenar en su interior cualquier cosa y tenemos que tener ciertas precauciones. Sobre todo, evita guardar en su interior aquello que pueda deteriorarse con la humedad o productos que tengas que usar constantemente y resulte muy incómodo acceder a ellos de forma habitual. Si vas a guardar distintas cosas, agrúpalas por categorías para mantener un orden.
Aprovechar las puertas para almacenar lo más pequeño
Muchas veces las puertas quedan totalmente desaprovechadas. No pensamos en ellas como un espacio más de almacenaje, cuando pueden ser unas grandes aliadas para guardar pequeños objetos poco pesados y tenerlos perfectamente ordenados. Las puertas del mueble del fregadero pueden ser un lugar ideal para dejar las esponjas, cepillos de limpieza, guantes, bayetas o bolsas de basura, que se pueden organizar con ganchos o pequeñas cestas con ventosas o soportes.
De esta forma, conseguimos ganar espacio en la base del armario dejando, además, las cosas que más utilizamos a mano, nada más abrir el mueble. Tendrás, eso sí, que medir muy bien el espacio que tienes para que estas soluciones no dificulten el cierre del armario.
Generar una segunda altura
El armario del fregadero suele el lugar que se utiliza en casi todas las casas para guardar todos los productos de limpieza. Si tienes dificultad para encontrarle hueco a todo, no dudes en utilizar una estructura con doble altura y no aprovechar solo su superficie. Mide bien el hueco que tienes y busca un estante doble que te pueda encajar. En la parte inferior puedes guardar sin problema las botellas de productos y envases más altos, y dejar la parte superior para objetos más pequeños como estropajos, paños y recambios. Busca una estructura que no interfiera con la tubería y que sea cómoda para sacar los productos que estén almacenados más al fondo.
Utilizar muebles auxiliares extraíbles
Otro de los problemas de este armario es la dificultad para acceder a su interior, sobre todo a la parte más profunda. Por eso, es aconsejable guardar en el fondo aquellos productos que menos utilicemos. Otra opción es buscar en el mercado alguna solución deslizante, alguna bandeja extraíble o módulos con ruedas. De esta forma, será mucho más sencillo encontrar lo que necesitemos sin necesidad de agacharnos y tener que estar buscando entre todos los productos.
Adaptar el almacenamiento a las tuberías
Antes de ponerte a buscar soluciones de almacenaje o lanzarte a comprar cajas convencionales, estudia bien el hueco que tienes. Mide su anchura, su altura y su profundidad y anota muy bien dónde caen las tuberías. A partir de ahí, tendrás que amoldar los accesorios a la forma del interior de tu armario, optando probablemente por módulos estrechos y bandejas que tengan distintos tamaños, dejando lo más libre posible el hueco central. Los envases más grandes y altos tendrás que organizarlos en la parte más alejada de la tubería.
Proteger la base
Otra cuestión que no podemos olvidar es proteger bien la base del mueble auxiliar del fregadero, ya que es la zona que está más expuesta a fugas de agua, salpicaduras y humedad de toda la cocina. Si puedes, hazte con una bandeja que sea aislante y extraíble, que cubra toda la superficie. Además de servir de protector, te facilitará mucho la limpieza de esa zona. Busca algún material resistente al agua. De forma periódica, tendrás que retirarla para poder revisar el estado del mueble y limpiar la suciedad acumulada.