Todos los secretos para preparar la mejor lasaña verde y que compense encender el horno
En verano existen pocos momentos tan indeseables como tener que cocinar con el horno. Aunque es innegable que este electrodoméstico es uno de los más prácticos de nuestras cocinas, también es cierto que puede llegar subir la temperatura de la estancia unos cuantos grados. Por si fuera poco, el acto de abrir un horno encendido en estas fechas viene acompañado de una bocanada de aire caliente. En consecuencia, no es descabellado pensar que el horno solo se puede encender por una buena razón. Aquí entra la lasaña verde, una receta deliciosa y fácil de preparar, un contrapunto a las recetas con salsa de tomate que han llegado a nuestras fronteras.
Aunque, a primera vista, esta receta diste mucho de otras que se perciben en las cocinas españolas como convencionales, la lasaña verde cumple principios básicos comunes con el resto de recetas. Y es que, también están formadas por tres elementos: la pasta, el relleno y la bechamel.
Las placas de lasaña le darán estructura a esta receta, posiblemente el elemento que más condiciona el tiempo que debes dedicarle al plato. Puedes prepararlas caseras, comprar pasta fresca, o adquirirla seca. La última opción, la más común, puede llevarte unos 10 minutos si fuera necesario ponerlas a remojo.
Respecto al relleno, debes saber que la lasaña verde es prácticamente un término paraguas, puesto que existen múltiples interpretaciones de esta receta. El consenso es que contiene espinacas, que le aportan su verdor al plato, pero también se puede preparar con acelgas o guisantes. Escojas las verduras que escojas, esta receta es la excusa perfecta para comer verduras, incluso para aquellos que las aborrecen. Si la preparas con espinacas, has de conocer que esta verdura de hoja verde posee un alto contenido de proteínas y minerales. En concreto, de acuerdo con la Federación Española de Nutrición, este alimento es fuente de vitamina C y vitamina A y vitamina E. También es rico en folatos, que contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas. Por si fuera poco, la vitamina C hace una pareja estupenda con el hierro presente en las espinacas, ya que favorecen su absorción.
Por último, la bechamel entre capas y coronando la lasaña unificarán el sabor de todo el conjunto, dándole un toque adictivo a esta receta. Preparar una buena bechamel puede suponer un reto para los cocineros más inexpertos, pero debes saber que no tienes por qué avergonzarte de tener que colar la salsa en el paso final. Como consejo para evitar que quede con grumos, recuerda cocer bien la harina junto a la mantequilla, añadirle la leche muy poco a poco y nunca dejar de remover. Al apagar el fuego, continúa removiendo hasta que se atempere un poco, con el fin de evitar que le salga costra.
Como preparar placas de lasaña
Si finalmente te atreves a preparar las placas de lasaña tú mismo, hay que tener en cuenta que es una empresa más sencilla de lo que parece. Solo necesitarás un buen brazo para amasar, harina, huevos y un poco de sal:
- 200 gramos de harina
- Dos huevos
- Una pizca de sal
Para preparar las placas de lasaña, deberás disponer de una superficie limpia de la encimera, ya que será tu zona de trabajo. Haz un volcán con la harina, haciendo una montaña y agujereándola en el centro. Después, en ese hueco, casca los huevos dentro y añade la sal. Remueve todo con la ayuda de una cuchara, hasta que puedas pasar a amasar con las manos. Amasa durante unos 10 minutos, hasta conseguir una bola lisa que dejarás reposar media hora. A la hora de estirar la masa, utiliza un rodillo y procura que quede lo más fina posible. Si dispones de una máquina de pasta, mucho mejor.
Receta de lasaña verde
Existen dos formas de concebir la lasaña verde, en el momento en el que interpretamos que es una receta vegetariana o si, por el contrario, nos decantamos por añadirle carne picada. Debido a esto, se trata de una receta perfecta para los vegetarianos amantes de la gastronomía vegetariana, una receta deliciosa, perfecta para guardarle como fondo de armario de nuestro recetario. Para preparar una buena lasaña verde vegetariana, necesitarás los siguientes ingredientes:
- Un manojo de espinacas
- Dos puerros en juliana
- Un calabacín grande cortado en dados
- Tres dientes de ajo picado
- Tres ramas de albahaca
- 60 gramos de mantequilla
- 60 gramos de harina
- 800 mililitros de leche
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- Queso de tu elección
Comienza esta receta escaldando en una olla las espinacas y la albahaca durante un minuto. Recuerda tener preparado un cuenco con hielo para 'asustar' las verduras. Tras esto, escúrrelas y tritúralas junto a una parte de la leche, unos 200 mililitros.
En una sartén, sofríe el ajo junto a los puerros hasta que transparenten. Tras esto, añade el calabacín y deja que el conjunto cocine durante unos diez minutos. Corrige la sal. Mientras, puedes preparar la bechamel. Para ello, derrite la mantequilla en un cazo y añádele la harina, removiendo con energía con una varilla. Pasados unos minutos, la harina estará cocina (lo sabrás cuando deje de oler a harina fresca), por lo que podrás añadirle poco a poco la leche. Remueve sin parar y, cuando comience a espesar, añádele los 200 mililitros de leche triturados con las espinacas y la albahaca. Por último, salpimienta.
Es el momento de montar la lasaña. En una fuente de horno, alterna las placas de lasaña con relleno y bechamel. Corona el conjunto con más bechamel y el queso de tu elección, y cuece a 200 grados en el horno hasta que se tueste la lasaña.