Tortilla de patatas para principiantes: el truco para que quede perfecta en tu primer intento

Elena Segura

21 de enero de 2026 12:30 h

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Una de las primeras pruebas cuando empezamos a ponernos delante de los fogones es aprender a freír un huevo o a hacer una tortilla de patatas. Huevos, patatas, cebolla —si eres de los que la prefieren así— y aceite de oliva virgen extra. Nada más simple, en cuanto a ingredientes y a los pasos que tenemos que seguir para salir triunfantes de la operación. Sin embargo, los platos que parecen más sencillos también requieren de algo de práctica y maestría para que salgan perfectos. ¿A quién no se le ha roto una tortilla al darle la vuelta o no ha conseguido a la primera la textura deseada?

Nacida de la necesidad de alimentos energéticos y asequibles para las clases populares, los primeros escritos en los que se refiere su preparación datan de 1767, en el tomo III de la publicación 'Agricultura General y Gobierno de la casa de campo', de Joseph Antonio Valcárcel, en el que a propósito de las patatas señala que “en España su regular empleo es en guisados, y tortillas… Se cultivan en diversos territorios de Castilla la Nueva”.

La tortilla, uno de nuestros platos más universales —disputándose el puesto con la paella—, es una auténtica joya de la gastronomía más sencilla y de las que más debates genera en torno a su preparación: qué patatas usar, en qué proporción respecto al huevo, el eterno debate entre degustarla con o sin cebolla o si la queremos más o menos jugosa.

Según el estudio Turismo y gastronomía del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado en septiembre de 2025, un 74,9% de españoles la prefiere con cebolla y un 53,3%, poco hecha. En el mismo estudio, la mayoría de españoles situaron a la paella como el plato más representativo de nuestra cocina (un 39%), mientras que en segundo puesto un 26,8% escogió la tortilla de patatas.

Así que si todavía no te has aventurado a cocinar este símbolo de la gastronomía nacional, te contamos algunos trucos para que salgas triunfante desde tu primera tortilla de patatas:

  • Las patatas. Escoger una variedad de patatas adecuada marca la diferencia. Necesitamos unas con una buena proporción entre agua y almidón, y que no absorban demasiado aceite. Los expertos recomiendan por encima de otras variedades la Monalisa o la Kennebec. Ambas son ideales para conseguir una textura jugosa por dentro pero crujiente por fuera.
  • La proporción entre las patatas y el huevo. Es posible que si has preguntado en casa a algún experto en tortilla, la pregunta se haya saldado con el típico cálculo del ojímetro, pero para tus primeras veces puedes aplicar la regla de algunos cocineros, como Karlos Arguiñano, del 6-3-1: seis huevos, tres patatas y una cebolla. Esta pauta seguro que te facilita la tarea, aunque a medida que vayas cogiendo práctica puedas improvisar más con la cantidad de los ingredientes y amoldarla a tu gusto.
  • El tipo de aceite y la forma de cocción. Elegir preferentemente aceite de oliva virgen extra. La diferencia si usamos otro tipo de aceites es notable y puede arruinar tu tortilla. Además, es capaz de resistir muy bien las altas temperaturas. Las patatas las cortaremos en pedazos irregulares pero de un tamaño similar, ni muy grandes ni muy pequeñas. En cuanto a la mejor forma de cocinarlas, lo más sencillo es hacerlo con abundante aceite y fuego lento hasta que queden confitadas.
  • Cuándo incorporamos la cebolla. Si vas a utilizar cebolla en tu tortilla para conseguir ese toque de sabor tan característico que le confiere, puedes pocharla al mismo tiempo que la patata o si puedes recrearte en la cocina, caramelizarla antes a fuego muy lento.
  • De la sartén al bol. Una vez tengamos las patatas en su punto, lo que vamos a hacer es escurriles el aceite, que reservaremos para otra ocasión, con un colador y reservarlas.
  • Cómo cuajar la tortilla. En un bol vamos a batir los huevos que vayamos a utilizar para nuestra tortilla, y en ese mismo bol añadimos las patatas ya escurridas e integramos todo bien. Este paso es clave, porque con el calor de la patata se irán cuajando los huevos y cuando echemos la mezcla en la sartén ya se habrá precocinado un poco, lo que nos facilitará el resto del proceso.
  • Ya solo queda el vuelco. En este paso lo mejor es ir sobre seguro. Es el momento definitivo para que la tortilla quede de una pieza. En primer lugar, ten a mano una sartén antiadherente que no se pegue. Si puedes, reserva una en el cajón solo para tortillas. Ni muy pequeña, ni muy grande, de tamaño medio para que la tortilla no salga muy fina y sea más sencillo darle la vuelta. Cuando te asegures de que la base de la tortilla está cocinada, tendrás que proceder al vuelco. Aquí cada maestrillo tiene su librillo, pero suele funcionar utilizar un plato con el diámetro un poco menor que el de la sartén para que quede bien encajado y sea más fácil darle la vuelta. Antes de proceder puedes separar también los bordes un poco con una espátula de goma para asegurarte de que deslizará con mayor facilidad. Una vez superada la vuelta y vuelta, y terminar de cocinarla, ya puedes sentarte a disfrutar de tu tortilla de patatas.