Las albóndigas son uno de esos platos que podemos encontrar en los recetarios tradicionales de casi cualquier cultura. Estas pelotas de carne mezcladas a veces con huevo, pan mojado en leche, pan rallado, ajo y cebolla picado o simplemente especias, han dado la vuelta al mundo desde tiempos muy antiguos. Originarias de la cocina árabe, las al-bunduqas —que significa 'bolas'— llegaron a la península ibérica de la mano de los musulmanes, quienes hicieron popular esta forma de aprovechar la carne: solo había que triturarla, mezclarla con algunos condimentos y darle forma redondeada para hacerlas bien hervidas, en guisos o fritas.
Si visitamos algunos recetarios andalusíes de los siglos XIII o XIV, ya encontramos recetas de al-bunduq, pero con carne de cordero, canela, comino y cebolla picada bañadas en ricas salsas. Aunque esta receta tenga una tradición mediterránea muy constatada, esta forma de comer la carne ha sido explorada también desde hace siglos en otros rincones del mundo como China, donde se comen al vapor, salteadas o en sopas. En Italia pueden acompañar a pastas y en Europa del Este es habitual combinarlas con puré de patata.
En España las albóndigas son un plato popular que recorren todo el país, de norte a sur, aunque en cada región tiene sus especificidades y en cada casa le dan su toque especial. Con carne de ternera, de cerdo o mixta —aunque hoy en día se pueden hacer también veganas con soja texturizada, por ejemplo—, es habitual mezclarlas con ajo, perejil, huevo y miga de pan remojada en leche o bebida vegetal para que la bola de carne quede más jugosa y aromatizada.
Y aunque por sí solas son deliciosas, no hay duda de que el alma de un plato de albóndigas, el que le da todo el sabor y el aroma, es su salsa. Y aquí hay muchas posibilidades: salsas en las que alguna especia como el azafrán son las protagonistas, o frutos secos como las almendras molidas, con verduras como la salsa a la jardinera. O como estas que te proponemos hoy: la típica salsa española, una salsa de tomate o la salsa de zanahoria.
Si dudas a la hora de preparar unas albóndigas el tiempo que tienes que invertir en la cocina o la cantidad de aceite que se utiliza en esta receta para freírlas una vez enharinadas y antes de introducirlas en la salsa, puedes probar a hacerlas en una freidora de aire, si tienes una en casa. Solo tendrás que formar las bolas de carne con la mezcla que hayas escogido, enharinarlas, rociarlas con un pulverizador de aceite e introducirlas en la freidora por unos veinte minutos a unos 180 °C. Mientras, puedes preparar alguna de estas salsas. Una vez listas tus albóndigas, las añades a la salsa y dejas hervir un par de minutos para que se integren los sabores.
Salsa española
Esta es una de las salsas más tradicionales, de las de toda la vida y que seguro que has probado en más de una ocasión. Es muy sencilla de preparar, requiere ingredientes que solemos tener por la despensa o en la nevera y queda muy jugosa. Anota estos ingredientes para preparar salsa para cuatro raciones de albóndigas:
- Una cebolla mediana
- Dos dientes de ajo
- Una zanahoria
- 200 gramos de tomate natural triturado (opcional)
- Una cucharada sopera de harina
- Una hoja de laurel
- 100 ml de vino blanco
- 300 ml de caldo de carne o en su defecto, agua
- Sal y pimienta
Picamos la cebolla, el ajo y la zanahoria y los sofreímos hasta que estén pochados. El siguiente paso es añadir la harina, mejor tamizada y cocinarla un poco removiendo constantemente. Seguidamente, vertemos el vino y dejamos evaporar. Y por último añadimos el caldo o agua, el tomate, la hoja de laurel y las especias. Dejamos cocinar unos veinte minutos. Una vez listo, podemos triturarlo si no te gusta encontrar tropezones en la salsa.
Salsa de tomate
La de tomate también es una de las salsas de las que solemos echar mano cuando preparamos albóndigas. Aunque los sabores no son idénticos por los condimentos de una y otra receta, este plato comparte concepto con el tayín (guiso en un recipiente tradicional de barro marroquí) de kefta y tomate, en el que las bolitas de carne —más pequeñas que nuestras albóndigas— terminan de cocerse igualmente en la salsa. Este es el listado de ingredientes para cuatro raciones:
- Una cebolla mediana
- Dos dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Medio kilo de tomate natural triturado
- 100 ml de agua o caldo de carne
- Sal y pimienta al gusto
- Una hoja de laurel
- Una cucharada de postre de azúcar para la acidez del tomate (es opcional)
Picamos la cebolla y la sofreímos hasta que esté dorada. Añadimos el ajo cortado en láminas y rehogamos unos segundos. Adicionamos el tomate y el laurel, salpimentamos y dejamos cocinar unos 10 o 15 minutos. Si vemos que es necesario añadimos la cantidad justa de agua o caldo. Dejamos que se cocine unos 20 minutos y añadimos el azúcar si vemos que hace falta corregir la acidez. Trituramos y ya estaría lista para servir junto con las albóndigas. Si no las preparas en freidora de aire, una vez hecha la salsa sería el momento de introducirlas —después de haberlas sellado en la sartén previamente y reservado— en la salsa y cocinar todo junto otros 20 minutos más.
Salsa de zanahoria
Esta salsa no es tan popular como las dos anteriores, pero queda deliciosa y es bastante más suave, además de una manera perfecta de introducir las verduras en tu plato. Esta vamos a prepararla con zanahoria, aunque en realidad puedes innovar con los vegetales que más te gusten: quedan muy ricas también y muy sutiles con calabacín o con champiñones. Toma nota, para cuatro raciones:
- Una cebolla mediana
- Dos dientes de ajo
- Tres zanahorias
- Aceite de oliva virgen extra
- Una cucharada de harina (es opcional, para espesar un poco)
- 100 ml de vino blanco
- 300 ml de caldo de carne o agua
- Una hoja de laurel
- Sal y pimienta negra molida al gusto
Lo primero que haremos será picar finamente la cebolla, el ajo y las zanahorias y sofreírlo en aceite de oliva virgen extra hasta que estén blandos. En ese momento, añadimos la harina tamizada y cocinamos para que no se quede cruda. Seguidamente, vertemos el vino, dejamos evaporar totalmente, adicionamos el caldo y el laurel y salpimentamos. Dejamos cocinar 20 minutos y trituramos. Y ya estaría listo.