Dale una oportunidad al repollo: tres recetas para cocinar esta y otras coles

Elena Segura

19 de enero de 2026 14:12 h

0

Si paseas atento por una zona de huerta durante estos meses de invierno, verás que las protagonistas son casi todas de color verde, blanco y morado: espinacas, lechugas, alcachofas, habas, apios, acelgas y coles, de todas las clases. Las coles son una de las familias de vegetales más extensas, formada por los brócolis, las lombardas, los repollos, la berza o col rizada, el pak choi o col china, las coles de bruselas o la coliflor. Una familia de hortalizas que no es precisamente la que más adeptos tiene. La culpa la tiene sobre todo la mala fama que se ha ganado por los fuertes olores que desprende al ser cocinada.

El repollo blanco o Brassica oleracea var. capitata es una de las coles que están ahora mismo de temporada y que podemos consumir de distintas maneras: cocida, salteada, en encurtidos como el chucrut o incluso cruda bien aderezada en una ensalada. Su consumo está cargado de beneficios. Según un estudio científico, tiene una elevada capacidad antioxidante y vitamina C. Y es fuente de fibra y minerales como el potasio.

A pesar de no contar con muchos adeptos, el repollo es una de las hortalizas más antiguas cultivada en Europa y es la base de muchas recetas como el repollo fermentado típico en Alemania o Polonia, las hojas de col rellenas de carne de Rumania o Chequia, algunos guisos italianos o franceses o el cocido madrileño.

Una de las razones que más pueden tirar para atrás a la hora de echar un repollo al cesto de la compra es el olor que genera cuando se cocina y que se tiene lugar cuando lo hervimos por mucho tiempo porque se liberan unos compuestos sulfurosos que pueden invadir buena parte de la casa si no ventilas bien la estancia de la cocina. Para evitar que se produzca esa sensación tan intensa, y para mejorar la textura y los aromas de la col, puedes tomar nota de algunos consejos: evita hervirlo mucho tiempo, utiliza otras técnicas como los salteados, al vapor o al horno y utiliza algunos aderezos como la mantequilla o el aceite de oliva, el vinagre o el limón y especias como el pimentón, el comino o la nuez moscada. Anota tres recetas muy sencillas que te van a ayudar a reconciliarte con el repollo y otras coles.

Repollo salteado con ajo y pimentón

El repollo salteado es una receta que se prepara muy rápido, es muy sencilla y el resultado es delicioso, con una textura ideal, no queda ni blando ni duro, el resultado es muy agradable al paladar y ligeramente crujiente; mientras que el pimentón dulce ahumado le confiere un aroma y sabor profundo y muy característico. Estos son los ingredientes para cuatro raciones:

  • Un repollo de tamaño mediano, de un kilo aproximadamente
  • Entre cuatro y cinco dientes de ajo
  • Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • Una cucharada sopera también de zumo de limón o vinagre (opcional)
  • Una cucharadita de postre de pimentón ahumado
  • Pimienta negra y sal al gusto

Lo primero que haremos será retirar las hojas más exteriores de la col, que pueden estar dañadas. Troceamos en tiras finas el repollo y lo lavamos bien bajo el chorro de agua fría del grifo. Secamos y mientras calentamos el aceite de oliva en una sartén. Vertemos el repollo y lo rehogamos durante unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, añadimos los ajos finamente picados. Salteamos de nuevo y cuando esté listo retiramos del fuego, añadimos el pimentón, mezclamos bien y si queremos añadimos el vinagre o el zumo de limón y ya lo tenemos a punto para servir.

Lombarda estofada con manzana

Si eres del equipo de amantes de la lombarda seguro que esta receta es una de tus favoritas. Y si todavía no lo eres, no dejes de darle una oportunidad a esta forma de cocinarla. Para esta receta necesitarás un poco más de tiempo, entre 30 y 45 minutos, pero el resultado merece la pena. Estos son los ingredientes para cuatro raciones:

  • Una lombarda mediana, de un kilo aproximadamente
  • Un par de manzanas de buena calidad
  • Una cebolla de tamaño grande
  • Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • Cuatro cucharadas soperas también de vinagre de manzana
  • 100 ml de agua
  • Sal y pimienta al gusto
  • Una cucharada de postre de azúcar (opcional)

Aunque requiere más tiempo que la receta anterior, es igualmente muy sencilla. Cortamos la cebolla y la lombarda en juliana, en tiras finas, y la manzana en daditos. Primero salteamos la cebolla, y cuando empiece a dorarse añadimos la lombarda y la manzana. Integramos todo bien y vertemos el agua. Dejamos cocinar tapado unos 20 o 30 minutos. Pasado ese tiempo añadimos el vinagre y el azúcar, destapamos y cocinamos otros cinco o diez minutos a fuego lento. Y listo para servir como guarnición de algún plato principal. Funciona muy bien con algunas carnes.

Salsa para pasta con coliflor

Esta forma de comer la coliflor es deliciosa, fácil de preparar y una estrategia muy efectiva para que los más pequeños de la casa —que suelen ser los que más se resisten a las verduras— coman vegetales sin darse cuenta. Esta salsa te quedará muy rica para acompañar una pasta. Estos son los ingredientes que necesitas para cuatro raciones:

  • Una pieza entera de coliflor
  • Un par de dientes de ajo
  • Cinco cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 50 gramos de queso rallado tipo parmesano o dos cucharadas de levadura nutricional
  • Sal y pimienta al gusto y una pizca de nuez moscada
  • Unos 200 ml del agua de la cocción de la pasta
  • Es opcional, pero puedes añadir también un bote de judías blancas cocidas

Separa en ramilletes la coliflor y límpiala bien. Sofríela junto con los ajos cortados en láminas. Seguidamente, cúbrela con agua y ponla a cocer. Tritura todo bien, añade las especias, e lqueso o la levadura nutricional y las judías blancas ya cocidas. Ajusta la textura con el agua sobrante de la cocción de la pasta. Ahora solo queda servir tu pasta con esta salsa tan exquisita.