Alauda Ruiz de Azúa y Blanca Soroa desmenuzan el secreto de su éxito tras el éxito de los Goya con 'Los domingos'
Tras el gran éxito en el cuadragésimo aniversario de los premios Goya, donde cosechó cinco galardones, entre ellos el de “mejor dirección” y “mejor película del año”, Alauda Ruiz de Azúa -junto a la joven Blanca Soroa- llenó este jueves el salón de actos KMK, en el convento de Santa Teresa de Donostia. En el ciclo 'Diálogos de cineastas 2026: Cine e interpretación', la directora y la actriz protagonista desgranaron el proceso creativo de la película aclamada por el público, 'Los domingos'.
La historia de Ainara, una chica de 17 años con vocación religiosa que quiere ser monja y genera un conflicto familiar, nace de la curiosidad. Durante su etapa universitaria, la guionista y directora, conoció el caso de una joven que había ingresado en una orden religiosa de clausura. Con una educación laica, Ruiz de Azúa reconoció en ese mundo desconocido “una posible historia”.
Aunque la idea le parecía “una locura”, la directora confiesa haberla compartido con los productores de 'Cinco lobitos'. Recuerda que, al principio, “les chocó”, pero al comenzar a discutirla se dieron cuenta de que “generaba muchísimas conversaciones y dilemas”. A partir de ahí, en 2022, comenzó a documentarse de manera rigurosa sobre las vocaciones religiosas actuales y su impacto en las familias.
De esa rigurosidad nació el guion, del cual la directora reconoce haberse desprendido, sobre todo cuando aparecieron los intérpretes. “Sabes que eso que has escrito va a cambiar de alguna manera, pero va a ser para bien, porque entran ellos con sus sensaciones y sus ideas”, afirma. Soroa lo corrobora recordando una conversación con Ruiz de Azúa sobre cómo se comunicaría en uno de los diálogos; al día siguiente, la directora tenía reescrita la escena.
El hecho de que “una dramaturga reescribiera y escuchase tanto a a los actores” fue una grata sorpresa que Soroa se llevó en su primera experiencia como actriz. Para la directora, esta metodología resulta coherente para lograr mayor naturalidad en los diálogos. Algunos cambios también surgieron de improvisaciones. Durante los ensayos, Ruiz de Azúa grababa conversaciones y pruebas actorales para capturar los “pequeños destellos que se sienten muy naturales”, que terminaron integrándose en la historia.
En esa misma línea de naturalidad se desarrolló el 'casting' de Soroa. La directora asegura no haber descartado “ninguna vía”, ya que la convocatoria se extendió a escuelas de interpretación. Sin embargo, el equipo de casting recomendó ampliarla a colegios de Bizkaia. Entre entrevistas, improvisaciones de siete minutos y pruebas actorales, Blanca Soroa se hizo con el papel de Ainara. La actriz reconoce haber ido al casting “a probar y jugar”, describiendo el proceso como divertido, pero triste de terminar.
Durante el rodaje, emprendió otro camino: tratar de entender a su “yo actriz”. En ese camino descubrió que “actuaba desde la verdad, desde creer realmente lo que le está pasando al personaje”. Cuando Ainara experimenta “la llamada” en el funeral de su abuela, Soroa utilizó un pinganillo para escuchar susurros de Ruiz de Azúa interpretando a dios. La actriz afirma haber vivido un intensivo de interpretación durante cinco meses junto a actores profesionales como Patricia López Arnaiz o Miguel Garcés. Terminará el bachillerato este junio y espera estudiar psicología y realizar cursos más específicos de interpretación.
De cara al futuro, Ruiz de Azúa desea reducir su carga de trabajo tras siete años y cuatro proyectos terminados. Aun así, asegura que mantendrá su misma forma de trabajar en próximos proyectos: historias que nacen de preguntas personales y se transforman a través del proceso creativo compartido con el reparto. “El trabajo conjunto con los actores es el corazón”, subraya la directora, resumiendo su proceso.
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