Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El doble juego del PP con las televisiones públicas
Opinión - 'La recompensa del PP para las mentiras de Aldama', por Ignacio Escolar
Exclusiva - Extrabajadores de Puy du Fou denuncian un cementerio de animales
Investigación

Extrabajadores de Puy du Fou denuncian un cementerio de animales dentro del parque

Captura de conversaciones e imagen de una oca muerta en el WhatsApp de Puy du Fou

Laura García Higueras

4 de mayo de 2026 22:57 h

1

Extrabajadores de Puy du Fou denuncian que contó con un cementerio de animales dentro de su recinto durante al menos cuatro años. Este parque temático ubicado en Toledo narra la historia de España a través de distintos espectáculos en los que, además de actores, intervienen animales que viven dentro de las instalaciones.

Según ha sabido elDiario.es, los responsables de los departamentos de animales y caballería obligaban a los trabajadores a su cargo a enterrar a parte de la fauna que se moría –ocas, ovejas, gallinas, gansos, cabras, conejos, entre otros–, así como restos de partos, en un área dentro del perímetro.

Además de sobre esta práctica ilegal, el máximo responsable de Puy du Fou España, Olivier Strebelle, fue informado por parte de una exempleada sobre el maltrato sufrido por algunos animales, anomalías en los registros de nacimientos y muertes; así como del suministro de pienso en mal estado.

“Enterrar animales muertos sin más es crear un vertedero ilegal de residuos animales, lo cual está prohibido por leyes de sanidad animal y ambientales”, explican a este medio desde una ONG especializada en la materia. “Los animales tienen que estar identificados y no se pueden ir enterrando por ahí”, añaden desde PACMA, donde advierten del peligro de hacerlo sin saber la causa de la muerte, por las posibles consecuencias a nivel sanitario.

Este periódico se ha puesto en contacto con Puy du Fou. Como respuesta, su agencia de comunicación indica: “Hasta la fecha, no tenemos constancia de que se haya llevado a cabo ninguna de las prácticas mencionadas en el parque”. Añaden que el “único antecedente documentado” es una “denuncia recibida en octubre de 2025 relacionada con el supuesto entierro de animales en el recinto”.

Captura de WhatsApp en el que se afirma que una gallina muerta está enterrada

Según explican, el protocolo que siguen en caso de fallecimiento de un animal es avisar a SecAnim, la empresa concesionaria que gestiona la retirada y destrucción de animales en Castilla la Mancha. Al acudir a recoger los cadáveres, devuelven un documento para que Puy du Fou pueda entregarlo a la Oficina Comarcal Agraria (OCA) de Toledo. elDiario.es ha solicitado al parque temático el registro de las muertes que se produjeron dentro del parque y de los cuerpos que enviaron al citado organismo. El parque ha rechazado esta petición alegando que se trata de “datos confidenciales” a excepción de un único ejemplar, de la especie caprina, que fue recogido el 16 de octubre de 2024.

Un cementerio sin orden

Puy du Fou, para el que se acaba de aprobar una ampliación que albergará tres hoteles, tiene una dimensión de 30 hectáreas. Durante al menos cuatro años –entre 2021 y 2025–, el tiempo que los extrabajadores del parque consultados por elDiario.es trabajaron en el recinto, el cementerio estaba localizado en lo alto de una colina, cerca de la entrada del personal y en torno a 500 metros del acceso de los visitantes, a la vista de todos. Según han relatado tres exempleados de Puy du Fou a este medio, cuando se les ordenaba enterrar a algún animal, acudían a esta zona caminando con el cadáver: “Te subías con el azadón, hacías el agujero donde te parecía y la dejabas ahí”. Este periódico ha visto fotografías de la zona de enterramientos, ubicada dentro del parque, con montones de tierra removida.



En el área no existía ningún tipo de orden ni señalización. “Donde damos sepultura no está organizado, te podías encontrar cualquier otro montículo. No hay nada delimitado ni marcado”, indica uno de ellos. Tampoco tomaban medidas de protección. La operación solía llevarles “alrededor de veinte minutos”.

Avisos por WhatsApp

“Se ha muerto una oca, matada por las otras. Así que nada le ha enterrado Borjita y le ha rezado un padre nuestro”, es un ejemplo de los mensajes habituales, consultados por elDiario.es, del grupo de WhatsApp donde los trabajadores y responsables avisaban de las defunciones, imágenes incluidas. “Hay que dar sepultura” o “llevarlos a ver a San Pedro” eran algunas de las expresiones, y que este medio ha confirmado, con las que se ordenaba meterlos bajo tierra.

Captura de uno de los mensajes informando del enterramiento de una oca

Este periódico ha visto capturas de varias de estas conversaciones en las que aparecen imágenes de lo que parecen cuerpos sin vida y se leen directrices como “para mañana, enterrar oca corrales, está en un saco de pienso de las ocas” o un aviso de la ausencia de una gallina, al que un compañero responde: “Está muerta y enterrada”.

Dante, que trabajó en Puy du Fou entre marzo y noviembre del año pasado, tuvo que enterrar a una oca y dos gansos, además de restos de nacimientos de crías. “Un día, la responsable me explicó que había un par de cordones umbilicales que olían ya fatal y un par de placentas del parto de una oveja, que estaban en un saco en la zona de trabajo y de los animales desde hacía una semana”, describe sobre cómo se le pidió que se deshiciera de ellas. Otra exempleada, que prefiere mantener su anonimato, señala que las placentas o “se tiraban al campo o a la basura normal. Muchas veces decían: 'Tiradlas al campo, ya se lo comerán las alimañas'”.

Imagen de una oca fallecida en el chat y de cerda enferma en mal estado

Durante los cuatro años que formó parte del departamento de animales –entre febrero de 2021 y julio de 2025– tuvo que enterrar a una oca: “La volqué directamente del saco en el que estaba porque no sabía ni de qué había muerto. No la toqué”.

Un tercer extrabajador, que prefiere no revelar su identidad y que estuvo en plantilla tres años –entre 2022 y 2025–, comparte que los entierros se llevaban a cabo “dentro de las instalaciones, en una loma al fondo del borde del vallado”; y que no era algo que se comentara “entre bastidores o en las taquillas”: “Prácticamente todo el mundo que rodeaba al departamento de animales era conocedor”. Él terminó sepultando a quince, según indica. Aves, corderos pequeños, cabras pequeñas, ocas, gallinas, ovejas y una cerda, señala que eran las especies habituales que se soterraban dentro del recinto.

Anomalías en el registro de animales

Los exempleados indican que estos enterramientos podían llevarse a cabo porque “no se hacía un censo de los animales hasta que tenían una cierta edad para evitar reconocer si había alguna pérdida”. La defunción de una cerda, Carlota, se notificó en una conversación de WhatsApp que ha consultado elDiario.es. “Se ha muerto Carlota”, escribió una trabajadora, a lo que uno de los responsables ordenó: “No digáis nada que ya se ha enterrado”.

“Como no estaba dada de alta en la explotación, que es una irregularidad, cuando murió tampoco quedó registrado. Se pudo enterrar porque no hubo que dar constancia de que ese animal se había muerto”, explica la extrabajadora.

Apurar al máximo el tiempo para ponerles el crotal –placa para la identificación y control de animales, formada por dos piezas que se acoplan y se colocan en algún lugar visible de su cuerpo– les permitía, como indica la exempleada, “incluso cambiarlos y poner el de un muerto a un recién nacido, para que de cara a la ley siguiera siendo el mismo animal”. Esto sucedía porque hay animales que dan a luz dentro del propio parque, de cuyos restos, según indican Dante y la extrabajadora, se deshacían por la misma vía. Desde Puy du Fou afirman que “no se produce ningún tipo de irregularidad en el registro de las especies”, y que actúan “conforme a la normativa vigente”. Este periódico ha pedido acceso al registro que confirme que así se producía, pero desde el parque inciden en que “no pueden dar acceso” a tal información.

Maltrato animal y pienso en mal estado

Más allá de los enterramientos y la ausencia de censo, los extrabajadores señalan que el trato que recibían los animales no era bueno. El exempleado que prefiere mantener su anonimato afirma que “los golpes que les daban, lo que ellos llamaban correctivos, eran abuso”. “Se han llevado a cabo lesiones, marcas en la zona de la boca, ha llegado a haber cojeras, ojos morados inflamados de golpes con la fusta”. elDiario.es ha visto entre cinco y diez fotografías de ejemplares lesionados y ensangrentados.

Captura de WhatsApp en el que se afirma que una gallina muerta está enterrada

Desde PACMA, donde consideran como forma de maltrato en sí misma “el encierro por motivos lúdicos o económicos” de animales, como ocurre en Puy du Fou y otros parques temáticos en los que se les exhibe, reivindican que “los animales no son cosas”: “Repudiamos que, encima de tenerles encerrados, les sometan a otros tipos de violencia”. PACMA no tenía conocimiento del trato recibido por las especies en Puy du Fou antes de ser consultados por este periódico.

Los exempleados del parque afirman que vieron animales a los que se dejaba agonizando hasta fallecer: “Los hay sobre los que se decía: 'A ver lo que duran'. En 2021 dejaron a una cabra en un árbol en una zona esperando a que se muriera”. También denuncian que era habitual dar “pienso en mal estado simplemente por el hecho de no tirarlo; con moho, con insectos”. “Cuando mandábamos fotografías para informar de cómo estaban, la respuesta era: 'Echárselo, que ya harán boca'”, añaden. La extrabajadora coincide en haber recibido tal orden alegando que “no pasa nada porque las cabras se lo comen todo”.

Incumplimiento de la ley

La Ley de bienestar animal 7/2023 define como núcleo zoológico aquellas instalaciones, como Puy de Fou, que albergan animales, ya sean domésticos, de compañía, fauna silvestre o especies exóticas; que tiene como finalidad la reproducción, cuidado, venta, exposición o cualquier otra actividad que implique la tenencia de los mismos.

El Servicio de la Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), aclara a elDiario.es que todos los núcleos zoológicos “deben disponer de un registro actualizado de especies” y “reflejar los datos relativos a las entradas y salidas de animales, las muertes, las causas de fallecimiento, los nacimientos, etc.”. “Hay que anotar el ejemplar y el crotal que porte, con el número de identificación del que debe disponer cada animal, que no se puede reutilizar”, suman desde la ONG experta en la materia consultada por este periódico sobre la obligatoriedad del registro de las especies, que según los extrabajadores consultados por elDiario.es no se estaba llevando a cabo en el parque.

En lo que respecta a los enterramientos, la asociación señala que hay dos normativas que fundamentan que estos serían una práctica ilegal: la Ley de sanidad animal (8/2003) y el Reglamento Europeo 1069/2009 por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a los productos derivados no destinados al consumo humano. La primera considera los cadáveres como material de riesgo sanitario y obliga a una correcta eliminación para prevenir la propagación de enfermedades y proteger la salud pública y el medioambiente, ya que se podrían contaminar tanto el suelo como aguas subterráneas.

El experto aclara que la norma no discrimina según el tamaño del animal, “sino por su condición”. Es decir, en relación a si es “animal de compañía, de producción o especie silvestre”. Al ser en Puy du Fou de producción, “puesto que los animales se emplean para fines lucrativos”, defiende que la Ley de sanidad animal y la normativa asociada aplica en todos los casos, independientemente de su envergadura.

El Real Decreto 2224/1993 establece las normas sanitarias de eliminación y transformación de animales muertos y desperdicios de origen animal y protección frente a agentes patógenos en piensos de origen animal. En caso del fallecimiento de alguna especie, este debe notificarse a un veterinario, depositar el cuerpo en contenedor destinado a ello y ponerse en contacto con la empresa encargada de la recogida de cadáveres.

“Un animal muerto hay que ponerlo a disposición de un gestor autorizado. Debe haber un punto de depósito identificado y seguro en la instalación, para que lo retire de allí un gestor. Todo debe quedar registrado con sus correspondientes actas y guías de entrega, recogida, transporte y depósito”, detalla el experto de la ONG. Los tres extrabajadores consultados por elDiario.es afirman que no se cumplía esta manera de operar.

Una trabajadora informó al director

Según ha podido saber este periódico, la dirección de Puy du Fou es conocedora de esta situación desde hace meses. La extrabajadora consultada, que fue afectada por un despido improcedente el pasado verano, reconocido por la empresa, que terminó indemnizándola –como ha cotejado elDiario.es–; decidió realizar un extenso informe –consultado por este periódico– detallando las irregularidades que se estaban llevando a cabo con los animales, tanto en el trato como la gestión de sus muertes. Su objetivo era enseñárselo a los responsables de Puy du Fou para que tomaran medidas al respecto y que estas praxis dejaran de producirse.

Olivier Strebelle fue nombrado CEO del parque el pasado mes de julio, reemplazando a Erwan de la Villéon (contra el que posteriormente se ha querellado la empresa). Por lo tanto, los testimonios recogidos en este artículo refieren a un tiempo anterior a su llegada al cargo. Puy du Fou reconoce a este periódico que una de las iniciativas estratégicas que están impulsando desde su designación es la “creación del nuevo Comité de Bienestar Animal”.

Tras la comunicación que la exempleada dirigió a Olivier Strebelle, fue convocada a una reunión con el director general adjunto, José Ramón Molinero, y el director de Recursos Humanos, Pablo García de Juanas. El encuentro, que coincide en fechas con el referido al parque, tuvo lugar el pasado 30 de septiembre. La extrabajadora escribió un mail a Strebelle días después para agradecerle la reunión y asegurarse de que le habían “puesto al tanto de los hechos acontecidos y la gravedad de los mismos”.

El CEO le respondió el 14 de octubre, a través de un correo electrónico consultado por elDiario.es. En él, reconocía haber sido informado sobre el contenido de su informe y se comprometía a actuar en consecuencia. Aseguraba que “ya estaban ”agendadas“ reuniones con los ”responsables de caballería y animales para tratar los diferentes asuntos y ejecutar las soluciones/medidas que se consideren oportunas“.

Esa misma jornada, el 14 de octubre, los trabajadores del parque temático recibieron la orden estricta –cotejada por este medio– de que, a partir de ese momento, quedaba “prohibido el uso de los móviles en toda la jornada laboral”. “Me da igual donde los dejéis pero está prohibido con falta grave al que se vea con él”, añadía el mensaje, “y sobre todo hacer fotos y vídeos con los animales y caballos. Quien quiera hacer fotos o vídeos tendrá que pedir permiso a sus referentes”, nombre con el que llaman a los responsables de los departamentos en el parque. La extrabajadora considera que con esta orden “pretendían evitar que existieran pruebas que pudieran poner de manifiesto la mala praxis e ilegalidades cometidas por los responsables de animales y caballería de Puy du Fou”.

Captura de los mensajes con los que se prohibió el uso de móviles a los trabajadores

Este periódico ha tenido acceso a una fotografía y un vídeo en el que se ve a individuos excavando en la zona el 16 de octubre, dos días después de la respuesta del CEO a la exempleada, que afirma que se trataba de un intento de desenterrar los cadáveres y deshacerse de ellos.

elDiario.es también ha visto otra imagen de los agujeros que se quedaron en esa área tras esta intervención. Y del mismo modo, instantáneas del 6 de noviembre, con excavadoras y remolques removiendo el terreno de la que fuera la zona en la que sepultaban a los ejemplares, cubriéndola con tierra nueva.

Imágenes de trabajadores removiendo tierra en la zona de enterramientos

Avisada por compañeros que continuaban trabajando en el parque que estaban siendo testigos de lo sucedido, la extrabajadora escribió un correo, que ha comprobado este periódico, al CEO Olivier Strebelle para advertirle de que “varios miembros del equipo de animales y caballería” habían estado “desenterrando animales muertos de donde” había relatado en la reunión que se encontraba la fosa: “Me parece que estos actos ponen a estas personas en una situación muy comprometida y deja patente que todo lo que le conté a José Ramón [el director adjunto con el que se reunió] es cierto”. También escribió a José Ramón Molinero. Nunca obtuvo respuesta.

La exempleada decidió acudir a la Policía Nacional para avisar de la coyuntura, pero afirma que en la comisaría se le desalentó diciéndole que desde allí “no podían hacer nada”. Después acudió a la Policía Local, que envió una patrulla al parque el viernes 17 de octubre. Desde Puy du Fou confirman que ese día se produjo “una inspección” dentro de sus instalaciones, y afirman que “la Policía no encontró indicio alguno que justificara dichas acusaciones”.

El Ayuntamiento de Toledo confirma a este periódico que efectivamente la Policía Local realizó la visita, pero que “levantaron acta y no se abrió expediente porque no encontraron nada ni ningún indicio”. Desde el consistorio afirman que no tenían conocimiento sobre este tema hasta ser contactados por elDiario.es. Los testimonios recogidos por este periódico señalan que entre 2021 y julio de 2025 se llevaron a cabo estos enterramientos, pero desconoce si desde entonces se han llevado a cabo hechos similares.

Si tienes alguna historia o pista que compartir sobre este u otros casos similares, puedes escribirnos a nuestro buzón seguro en pistas@eldiario.es

Etiquetas
stats