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‘Sirat’ triunfa con cinco Premios del Cine Europeo pero pierde el de Mejor película frente a ‘Valor Sentimental’, que logra seis

Javier Zurro

Berlín —
17 de enero de 2026 21:47 h

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Los Premios del Cine Europeo cambiaron este año su habitual fecha de entrega, en el puente de diciembre, para moverse a enero. La idea es entrar en la temporada de premios y no alejarse tanto de ella. Colocar en el foco la o las películas europeas que suenan para los Oscar —que este año se anuncian el jueves 22— y aprovechar las giras mundiales de los directores para poder traer a todos a la ceremonia. La idea salió bien. 

Por la alfombra roja pasaron todos los nominados en un año en el que, además, todos ellos suenan para los premios de la Academia de Hollywood: Joachim Trier, Jafar Panahi y Oliver Laxe, el director español que entraba en el auditorio con el récord de nominaciones para Sirat. Nueve posibilidades de las que acabó materializando cinco, todos y cada uno de los apartados técnicos donde no tuvo rival y que pueden ser un buen augurio de lo que puede pasar el jueves. Fotografía, montaje, casting, diseño de producción y sonido. Era la primera vez que las categorías técnicas tenían nominados y se entregaban en la ceremonia. Y en esa primera ocasión la película española pone el listón muy arriba.

Sin embargo, y en su línea habitual, los Premios del Cine Europeo decidieron concentrar en una película todos los premios importantes. Si en los años anteriores había ocurrido con Emilia Pérez o Anatomía de una caída, esta vez ha sido la película noruega Valor sentimental la que lo ha hecho. El filme de Joachim Trier sumó uno más, seis premios: Película, dirección, guion, actor para Stellan Skarsgard y actriz para Renate Reinsve, además del de mejor banda sonora. De nuevo, puede ser una premonición de lo que ocurra en las nominaciones de los Oscar donde Valor Sentimental llega colocada con mucha fuerza. Trier destacó que “el otro no es el enemigo” y que nos urge crear “empatía” en estos momentos. “Hay que mantener el cine vivo”, culminó.

Entre las dos películas se llevaron once de los galardones, dejando para el resto nada más que la pedrea. Menos suerte tuvieron las otras dos películas españolas nominadas. Tardes de soledad, la película de Albert Serra sobre la tauromaquia no logró el de Mejor documental, que se llevó Fiume o Morte!, de Igor Bezinović; y la película animada Olivia y el terremoto invisible, de Irene Iborra, no pudo dar la sorpresa frente a la favorita, la francesa Arco.

La mañana de los premios, la presidenta de la Academia, la actriz francesa Juliette Binoche, anunciaba que sería una gala política, ya que el cine no puede esconderse de lo que ocurre en el mundo. Acertó. Quedó claro cuando la gala, que fue comisionada por el cineasta Mark Cousins, abrió dándole la palabra al cineasta iraní Jafar Panahi —que se fue de vacío con Un simple accidente—, condenado por el régimen y que deberá entrar en prisión cuando vuelva a su país.

Panahi denuncio la violencia y la masacre que ha sufrido su tierra, pero dejó un mensaje de advertencia para todos: “Esto no trata solo de Irán, sino que todo el mundo está en riesgo. La violencia se ha normalizado, se extiende, se contagia. Nadie esta salvo. Ni en Irán ni en el resto del mundo. Por eso nuestra tarea como cineastas es más complicada y difícil que nunca. Si estamos decepcionados con nuestros políticos debemos hablar, porque el silencio en tiempos de crímenes no es neutralidad, sino contribuir a la oscuridad”. 

Política, como su película, fue la portuguesa Laura Carrera, que ganó el premio al descubrimiento del año por la excelente On falling, una mirada a las empresas tipo Amazon y la alienación y explotación de sus trabajadores. Por ello remarcó al ganar el galardón que su obra hablaba de “un mundo deshumanizado por la expansión del capitalismo”.

Uno de los momentos más emotivos de la gala fue el premio de honor para Liv Ullmann, emocionada y que comenzaba diciendo que si temblaba no era “por los nervios, sino por la edad”. Ullmann tampoco pasó la oportunidad de hacer un discurso sobre el complejo momento que pasa en el mundo. “Lo que está pasando ahora está fuera de nuestra comprensión. Soy Noruega, le hemos dado el premio Nobel a alguien, ¿y ahora se lo da a otra persona? Soy noruega, tenemos normas, y si vas a despreciar el Nobel, deberíamos quitártelo”, dijo Ullmann refiriéndose a María Corina Machado.

Concluyó subrayando la importancia del cine: “La gente nos verá en las películas y entenderá quienes somos y verá que estamos todos juntos, en el mundo”. Un discurso que emocionó al otro premio honorífico, el de Alice Rohrwacher, que agradeció a Ullmann sus palabras y apuntó al cine como una forma de imaginar alternativas ante lo que viene. “El único futuro que parece que vamos a recibir es la guerra y las armas”, dijo la directora de filmes como Lazzaro Feliz o La quimera.

Todo el palmarés

Mejor película: Valor Sentimental

Mejor dirección: Joachim Trier, por Valor Sentimental

Mejor guion: Joachim Trier y Eskil Vogt, por Valor sentimental

Mejor actriz: Renate Reinsve, por Valor Sentimental

Mejor actor: Stellan Skarsgard, por Valor Sentimental

Mejor película de animación: Arco, de Ugo Bienvenue

Mejor película documental: Fiume o Morte!, de Igor Bezinović

Mejor fotografía: Mauro Herce, por Sirat

Mejor dirección de cásting: Nadia Acimi, Luís Bértolo y María Rodrigo, por Sirat

Mejor diseño de producción: Laia Ateca, por Sirat

Mejor montaje: Cristóbal Fernández, por Sirat

Mejor sonido: Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas, por Sirat

Mejor banda sonora: Hania Rani, por Valor Sentimental

Mejor maquillaje y peluquería: Torsten Witte, por Bugonia

Mejor vestuario: Sabrina Kramer, por Sound of falling

Premio al descubrimiento: Laura Carrera, por On falling

Premio del público joven: Siblings, de Greta Scarano

Mejor cortometraje: City of poets, de Sara Rajaei