Entrevista
Samuel Alonso Omeñaca, nuevo director de la Feria del Libro de Madrid: “Todas las personas son respetables, pero no todas las ideas”
El editor, escritor y gestor cultural Samuel Alonso Omeñaca acaba de tomar el relevo a Eva Orúe como director de la Feria del Libro de Madrid. Un evento que mantendrá sus fechas y sede, el parque de El Retiro, el próximo año. Apenas han pasado unos días desde que llegara al cargo, pero avanza que las librerías tendrán gran protagonismo, que van a dar “una vuelta” a la gestión de las firmas y que la promoción de la lectura entre los más pequeños será una de sus prioridades: “No se puede dejar solo en manos de los colegios y las familias”.
El nuevo responsable señala que no ha hablado con su antecesora, Eva Orúe, que fue cesada el pasado mes de julio. “Su salida fue traumática y entiendo que esas heridas tardarán en curar”, comenta, aunque zanja que está enfocado en mirar hacia el futuro del evento literario más importante del país, y no en el pasado. Respecto a la petición de más 400 artistas de mantener el “negacionismo” sobre el genocidio en Gaza fuera de los espacios literarios, recuerda que la Feria siempre ha “apostado por los derechos humanos” y que “todas las personas son respetables, pero todas las ideas, no”.
¿Cómo afronta el nuevo cargo?
Lo primero que voy a hacer es llevar a cabo una reflexión sobre la Feria y hablar con todos los interlocutores. La Feria ha llegado a su tope físico porque el Parque del Retiro no admite más ampliaciones, por lo que tenemos que trabajar hacia adentro para mejorar su calidad. Para ello, necesitamos conocer bien las demandas de editores, distribuidores y libreros con el fin de mejorar los servicios.
Además, queremos que la experiencia de los lectores sea satisfactoria. Buscamos que encuentren una gran variedad de obras, lo que llamamos bibliodiversidad, que disfruten de una buena programación cultural y de un pabellón infantil que intentaremos acercar más al paseo. Vengo a aportar mi granito de arena trabajando con el equipo de una feria que tiene 80 años de historia y que entre todos hemos convertido en un Bien de Interés Cultural con enorme prestigio internacional.
Tenía muchas ganas de ser su director porque es un evento distinto al de ciudades como Frankfurt, Bolonia o Buenos Aires. Destaca por su entorno natural en el Retiro y por su carácter popular y gratuito, lo que permite que el público pasee y hable con los profesionales del sector. Debemos atender la parte comercial que necesitan las librerías, pero también la promoción de la lectura. Para los editores es vital, porque es la única oportunidad del año en la que pueden exhibir la totalidad de su catálogo al público, y no solo las novedades.
La Feria ha llegado a su tope físico porque el Retiro no admite más ampliaciones
En el comunicado de su anuncio insistía en que iba a volver a poner a las librerías en el centro, ¿por qué? ¿Habían dejado de estarlo?
La Feria pertenece a la Asociación de Librerías de Madrid. Cumplen 50 años asociados y quieren darle visibilidad a este aniversario poniéndolo como uno de los pilares fundamentales. A veces, ante tanta variedad, la labor particular de las librerías puede pasar desapercibida frente a las editoriales. Queremos aprovechar su 50 aniversario para darles mayor protagonismo, incluso dentro de la programación cultural. Ellas son las que venden durante todo el año los libros que producen las editoriales, por lo que reforzar esos vínculos es esencial.
¿Pretende mantener el Retiro como sede de la Feria?
Así es, seguiremos en el Retiro. El Ayuntamiento nos brinda esta posibilidad porque hemos demostrado ser muy respetuosos con el parque, cuidando aspectos como las horas y métodos de entrega de los libros. Sin embargo, debido al cambio climático, nos enfrentamos a situaciones de clima extremo como altas temperaturas o fuertes tormentas. Por ello existen protocolos de seguridad diseñados para proteger tanto al público como al propio entorno del parque, que es muy delicado. De momento seguiremos en estas circunstancias y mi esperanza es terminar mi etapa de director manteniéndonos en el Retiro.
La promoción de la lectura no se puede dejar solo en manos de los colegios y las familias
El año pasado hubo una ligera bajada en ventas y en el número de visitantes, ¿le preocupa?
Es normal que haya picos y valles. Llegamos a un tope de ventas histórico en 2024 y era natural que las cifras bajaran después debido a una serie de circunstancias, como los conciertos de Bad Bunny. Madrid es una ciudad con mucha actividad y siempre habrá imprevistos, pero no está sobre la mesa cambiar las fechas ni el escenario.
Tiene experiencia vinculada a la literatura infantil, el último informe PISA mostró datos preocupantes como que los alumnos tienen “dificultades” con textos de más de 400 palabras, ¿qué puede hacer la Feria al respecto?
La promoción de la lectura nos implica a todos; no se puede dejar solo en manos de colegios o familias. Los especialistas en literatura infantil consideramos fundamental que los niños entren en contacto con los libros desde muy pequeños. La Feria proporciona 400 casetas donde pueden acercarse a los libros como objetos físicos.
También les animamos a que creen su propia biblioteca personal desde la infancia y fomentamos fuertemente el uso de bibliotecas públicas, manteniendo una relación estrecha con la Biblioteca Eugenio Trías del Retiro. Son acciones pequeñas pero enfocadas en cuidar el ecosistema literario. Mi mayor satisfacción sería que la gente se vaya de la Feria feliz, comentando que ha encontrado buenos libros y que ha disfrutado del espacio.
Parte de la experiencia que ofrece la Feria del Libro están las firmas, que cada vez parecen cobrar más importancia, aunque no sea por traer a autores de relevancia, sino también figuras que se han lanzado a escribir libros como Ana Obregón. ¿Qué relevancia tienen? ¿Ve bien que convivan este tipo de perfiles, incluidos influencers y youtubers?
Las firmas son un clásico indiscutible; la Feria del Libro no se entendería sin ellas. El lector tiene un componente de fetichismo y desea la firma del autor, ya sea un escritor clásico, un youtuber o un instagramer. Resulta curioso que todos los creadores digitales quieran publicar en papel porque da prestigio.
Gestionar estas firmas es de lo que más cuesta y se han tomado medidas, como ubicar firmas masivas en esquinas concretas o realizar controles de seguridad para facilitar el tránsito de la gente. Queremos darle una vuelta a la gestión de las firmas para intentar mejorarlas, siempre respetando la infraestructura y el funcionamiento que la feria ha consolidado en sus 80 años.
Queremos dar una vuelta a la gestión de las firmas para mejorarlas
Hace una semana, la Universidad de Granada retiró la invitación a la escritora argentina Ariana Harwicz, más de 500 artistas han firmado una carta contra el negacionismo del genocidio en Gaza en los espacios literarios. ¿La Feria del Libro planea establecer alguna línea roja?
La Feria del Libro siempre ha apostado por los derechos humanos, la tolerancia, la solidaridad y la integración. Lo que no tiene cabida aquí son los discursos de odio. A la hora de programar, sabemos qué queremos mostrar y buscamos llevar autores cuyo discurso sea acorde al ideario de la Feria. Somos una institución seria que sabe cómo responder ante polémicas; como se suele decir, todas las personas son respetables, pero no todas las ideas lo son.
Las editoriales independientes han mostrado en muchas ocasiones quejas por reclamar más espacio dentro de la Feria, ¿hay alguna medida planteada para ellas?
El espacio en el Retiro es limitado y cada vez surgen más editoriales pequeñas. Para darles cabida, ya se han creado iniciativas como el Archipiélago, un espacio para que editoriales que no llegan al volumen mínimo exigido puedan tener un pequeño hueco. La voluntad de la organización siempre es intentar que todas puedan participar. No existe ninguna guerra interna, simplemente cada sector defiende sus intereses con el fin último de mejorar la feria.
¿Cómo va a gestionar la selección de patrocinadores?
Lo ideal es que los patrocinios estén directamente vinculados a los proyectos culturales. Durante estas semanas vamos a revisar los acuerdos vigentes; algunos ya están firmados para la próxima edición y otros no. Buscamos que el interés del patrocinador sea lo más cercano posible al de los libros, aunque no siempre es fácil porque la industria cultural no es inmensa.
¿Ha hablado o recibido algún mensaje de Eva Orúe, la directora anterior?
No he recibido ningún mensaje suyo. Todos conocemos su salida a través de la prensa, ya que las razones son estrictamente confidenciales y yo las desconozco. Nos conocíamos y llegamos a trabajar juntos, pero su salida fue traumática y entiendo que esas heridas tardarán en curar. Mi enfoque ahora está en dirigir la feria y mirar exclusivamente hacia el futuro.
Teniendo en cuenta que se prevé que haya elecciones próximamente, ¿le preocupa que el panorama político interfiera con la Feria?
Las épocas electorales se notan principalmente por el aumento de visitas de políticos que acuden buscando una foto. Más allá de eso, a menos que la jornada de votación coincida con uno de los domingos del evento, lo que daría un bajón de asistencia, no debería afectar demasiado. Cualquier evento externo puede restar público; hace años, el fallecimiento de Rocío Jurado ya vació la feria un domingo.
En un escenario de cambios drásticos de Gobierno que afectara a la cultura, como que llegara por ejemplo a desaparecer el ministerio, ¿la feria cuenta con independencia suficiente?
No debemos olvidar que la Asociación de Librerías es una entidad de empresarios y formamos parte de una industria sólida. En este sector conviven editoriales y libreros de todas las sensibilidades políticas e ideológicas. Si llegaran a surgir dificultades a nivel institucional, estoy seguro de que sabremos darles solución en su momento.