Claves sobre el nuevo fondo soberano de España: 10.500 millones y nueve sectores clave con foco en la vivienda

Es el gran anuncio que Pedro Sánchez se reservó para su intervención en la jornada de clausura, este jueves, del Spain Investors Day, tradicional cita para mostrar a los inversores internacionales las bondades de la economía española. El presidente del Gobierno anunció la creación de un “gran fondo soberano” para movilizar 120.000 millones de euros como “legado de los fondos de recuperación” y que invertirá en nueve sectores clave.

Los detalles del nuevo fondo los presentarán el próximo lunes Sánchez y el de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, que este viernes lo ha definido, en declaraciones a los medios, como un “ambicioso” instrumento “relevante para la economía española” que va a servir para “anticiparnos a la finalización de la llegada de los fondos en este 2026 y asegurar que va a haber una capacidad de continuar con esa modernización” del tejido productivo. Esto es lo que se sabe por ahora del nuevo fondo:

¿Qué dotación tendrá y de dónde vendrá el dinero?

El nuevo fondo, resultado de las negociaciones con Bruselas de la última adenda al Plan de Recuperación, lo gestionará el Instituto de Crédito Oficial (ICO), dependiente de Economía. Estará “dotado con una base de 10.500 millones de euros”, de los que “parte”, ha explicado Cuerpo este viernes, procederá de los préstamos del Plan de Recuperación de la UE. Cuerpo ha precisado que tendrá carácter permanente, no estará sujeto a un plazo concreto de ejecución, a diferencia de los Fondos Next Generation.

El objetivo, como anunció Sánchez, es “movilizar 120.000 millones de euros a través de deuda privada e inversores nacionales e internacionales”. Según ha explicado Cuerpo este viernes, con ese “mayor colchón de capital”, del que el ICO va a disfrutar de forma “estructural” y “permanente” (esto es, sin un plazo concreto de inversión), el organismo (lo más parecido que tiene España a un banco público) “va a ser capaz de manera directa de movilizar 60.000 millones” en forma de capacidad de apalancamiento de este organismo.

De forma indirecta, con la aportación del sector privado (bancos, mercados de capitales, fondos…), se podrá llegar hasta esos 120.000 millones. Se trata de una “estimación conservadora”, según Cuerpo. Los fondos privados podrán “coinvertir” con España Crece, con lo que “se abren muchas posibilidades”, ha explicado el ministro.

El fondo pretende cumplir con las recomendaciones del ex primer ministro italiano Mario Draghi, que en sus recetas para sacar a la UE del letargo e impulsar su competitividad incluyó la necesidad de movilizar hasta 800.000 millones. En el Gobierno creen que España está en condiciones de competir para movilizar esos recursos del sector privado de la mano de este nuevo fondo.

¿Qué importancia tiene esa dotación inicial?

La dotación pública, esos 10.500 millones, palidece en comparación con los recursos que manejan los grandes fondos soberanos. El de Noruega, el mayor del mundo, y que se nutrió en su momento con los ingresos del petróleo del país nórdico, tiene activos de cerca 2 billones de euros. El importe previsto se asemeja a la dotación que tenía el fondo de rescate para empresas que gestionaba la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), adscrita al Ministerio de Hacienda, y que el Ejecutivo creó en 2020, en lo peor de la pandemia, para ayudar a empresas en dificultades por la gran reclusión. Ese fondo, a pesar de ser parte de la respuesta europea Next Generation, se financió con fondos nacionales. Estaba dotado con 10.000 millones, aunque solo se utilizaron 2.681 millones, de los que ya se ha devuelto el 63,7%.

¿A qué sectores irá el dinero?

España Crece “coinvertirá con el sector privado”, según explicó Sánchez, mediante préstamos, avales o instrumentos de capital, “priorizando 9 sectores clave para mejorar la productividad de la economía: vivienda, energía, digitalización, IA, reindustrialización, economía circular, infraestructura, agua y saneamiento o seguridad”. Se trata de sectores “o industrias nacientes” que deben garantizar más crecimiento a largo plazo de la economía española “a través de una mayor innovación”, ha explicado este viernes Cuerpo, que ha citado por ejemplo el sector de la “vivienda industrializada”, una de las palancas que pueden permitir amortiguar la grave crisis habitacional que sufre España, en el que se ha convertido en el mayor problema de la ciudadanía, con precios disparados de alquiler y venta.

¿Cómo se decidirá dónde se invierte?

La gobernanza del fondo, que “ha sido validada” por Bruselas, indican fuentes gubernamentales, corresponderá al propio ICO, cuyo actual presidente es Manuel Ilueca. En concreto, del consejo general del ICO, en el que se sientan representantes de los ministerios de Economía, Hacienda y Vivienda y que cuenta con cuatro consejeros independientes. Estos vocales ajenos al Gobierno son el 36,3% del total pero, tal y como explica la entidad en su web, “su voto vale doble en la toma de decisiones más importantes”, con lo que “representan el 53,3% del total de votos posibles”.

¿Qué experiencias hay en otros países?

Hay numerosos fondos soberanos en otros países, muchas veces ligados al petróleo, como el ya citado de Noruega, el de Arabia Saudí o el del emirato de Abu Dhabi, que es propietario en España de empresas como Moeve (la antigua Cepsa). Estos vehículos han proliferado en los últimos años, en un proceso de vuelta a la estatalización de la economía tras años de dogma neoliberal, en especial tras el shock que supuso la pandemia y la ruptura de las cadenas de suministro global.

Países como China, Corea del Sur, Reino Unido, Australia, Singapur, Qatar (muy activo en España), Kuwait o Irlanda, entre muchos otros, disponen tienen fondos soberanos. Donald Trump anunció el año pasado que crearía uno, tras proponerlo Joe Biden en su campaña de 2024. Alemania también ha barajado esta idea.

Según Pedro Sánchez, “si los fondos NextGen fueron un ejercicio de soberanía europea, el Fondo España Crece será un ejercicio de soberanía nacional”. El objetivo es “extender el impulso reformista del Plan de Recuperación más allá de 2026”, prolongando la transformación energética, la transición digital, la apuesta por el capital humano y la reindustrializacion en todos los territorios.