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¿Qué le aporta a Santander un banco en EEUU? Claves de la compra de Webster por 10.500 millones de euros

Poner el broche a una adquisición en pleno mes de agosto. Eso es lo que va a hacer Banco Santander este jueves, cuando dé por cerrada la compra de Webster Bank, una entidad estadounidense que le va a permitir dar el salto en un mercado muy competitivo, del que ha destacado su potencial, incluso por delante de Europa.

En cuanto a la operación en sí, el banco presidido por Ana Botín anunció la compra de Webster en febrero. Se trata de una entidad especializada en la actividad minorista (comercial) que ha tenido su sede social en Connecticut, en la costa Este de EEUU, y que Santander valoró en 12.200 millones de dólares, el equivalente a unos 10.500 millones de euros al cambio actual.

Ha sido un movimiento empresarial rápido, concluido en apenas seis meses, el plazo que el banco ha necesitado para lograr los permisos de los diferentes supervisores. En Europa, del Banco Central Europeo. En Estados Unidos, de la Reserva Federal –conseguido hace solo unos días– y de la Oficina del Contralor de la Moneda, que depende del Departamento del Tesoro y que es la encargada de supervisar la banca estadounidense y las sucursales de las entidades foráneas en ese país. Eso sí, la integración total de los negocios va a prolongarse en el tiempo, alrededor de dos años.

Una regulación menos dura que en Europa

A Santander le interesa Estados Unidos y, desde hace tiempo, no lo oculta. Allí está creciendo no solo a través de su principal marca, sino también con Openbank, que echó a andar en el mercado norteamericano a finales de 2024. “En Europa hay poco crecimiento, la regulación es más dura que en otras áreas, por ejemplo Asia o Estados Unidos”, aseguró Ana Botín a principios de 2025, en la rueda de prensa de presentación de resultados anuales. “De hecho, en Estados Unidos va a ir a menos”, matizó.

Botín ya calificó entonces ese país como “clave” para su estrategia. “La visión es diferente en Estados Unidos, es un mercado más atractivo en cuanto a contexto regulatorio e impositivo y lo va a ser aún más. Y esto va a determinar dónde crezcamos más o menos”. Y no es un factor diferenciador quién ocupe la Casa Blanca. Botín señaló a los medios que la entidad trabaja “con todos los gobiernos de todos los países” y que “cuanto mejor le vaya al país donde operamos (...) mejor nos irá a nosotros”.

No es que Santander haya decidido acelerar de golpe en el país presidido por Donald Trump, pero hasta Webster y el desembarco de Openbank había puesto el foco, en gran medida, en la financiación al consumo. Ahora, aprieta el paso en la banca minorista y de empresas. Además, al explicar la compra de Webster ya destacó el avance de ese mercado. “Estados Unidos ha sido uno de los principales generadores de valor del grupo, con un incremento medio anual del beneficio después de impuestos del 31% en los últimos tres años”, indicó.

También dio detalles del porqué de este movimiento corporativo. “Tras esta adquisición, Santander pasará a ser una de las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por activos, con un balance conjunto en el país de aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre de 2025”, enumeró.

Y argumentó en qué medida va a cambiar la filial norteamericana. En concreto, espera “que la operación mejore de forma significativa el negocio de Santander en Estados Unidos” y dé “lugar a un perfil de negocio más equilibrado”. “Se espera que la ratio neta de préstamos sobre depósitos del negocio resultante mejore desde el 109% actual de Santander en Estados Unidos hasta alrededor del 100%”. Ese ratio indica la liquidez del banco, básicamente la diferencia entre el dinero que tiene depositado y el que presta. “La base de depósitos única de Webster reforzará el perfil de financiación del grupo resultante, permitiendo una reducción del coste de financiación”, añadió.

Oposición de dos senadores republicanos

Pese a ser un movimiento corporativo bastante rápido, no ha estado exento de tener un componente político. En este caso, por la oposición de dos senadores republicanos que reclamaron a los reguladores estadounidenses que no diesen el visto bueno a la transacción –algo que sí han hecho– porque España no es un “aliado confiable”.

En concreto, Bernie Moreno y Tim Sheehy –considerados del ala MAGA (Make America Great Again) del Partido Republicano– aseguraron, a través de una carta enviada a la Reserva Federal y a otros supervisores, que “en el actual entorno geopolítico, ceder el control de depósitos, datos y decisiones de crédito al principal banco español plantea preguntas que necesitan de un cuidadoso escrutinio regulatorio, sobre todo teniendo en cuenta que España no ha actuado siempre como un aliado confiable a la hora de apoyar las prioridades de seguridad de Estados Unidos”.

Los dos senadores se hicieron eco de un artículo publicado hace dos años por 'Financial Times' que indicaba que Irán había usado cuentas de Banco Santander para esquivar las sanciones, aunque la entidad siempre ha asegurado que cumple con las exigencias respecto a Irán.

“Si empresas iraníes fueron capaces de dirigir fondos sancionados a través de una aparentemente inocua cuenta en Reino Unido, las autoridades regulatorias de Estados Unidos deben investigar si las operaciones actuales y futuras de Santander en EEUU son seguras ante hechos similares, incluyendo cualquier entidad fusionada que tenga depósitos estadounidenses significativos”, criticaban los dos senadores. Finalmente, sus críticas han caído en saco roto y la compra de Webster quedará sellada esta semana.