Los glaciares de Suiza pierden casi una quinta parte de su hielo en solo cinco años

La lengua del glaciar del Ródano (Rhonegletscher) en los Alpes del cantón de Valais, Suiza

Àlex Gonzàlez

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Los glaciares de Suiza han perdido casi el 20% de su volumen de hielo en apenas cinco años, según los últimos datos de la red de seguimiento de glaciares GLAMOS y la Comisión Suiza para la Observación de la Criosfera. De hecho, solo durante 2026 ha desaparecido algo más del 5% del hielo restante, en otro año que ha estado muy marcado por las altas temperaturas y la escasez de nieve.

La pérdida registrada este año se sitúa únicamente por detrás del récord que se marcó en 2022. El espesor medio de algunos glaciares ha disminuido entre 2,5 y 4 metros, mientras que en determinadas lenguas glaciares la reducción durante el verano ha alcanzado los diez metros. El retroceso ha afectado incluso a algunos de los gigantes de los Alpes: los glaciares de Allalin, Clariden, Aletsch y Ródano sí que han sufrido este año el mayor deshielo registrado hasta ahora en cada uno de ellos.

El deterioro resulta todavía más evidente si nos enfocamos en los glaciares pequeños. Algunos ya han desaparecido completamente, como Bella Tola, en el cantón de Valais, y Griessfirn o Plattalvafirn, en el cantón de Glarus. El fenómeno muestra cómo el paisaje alpino está cambiando conforme las superficies anteriormente cubiertas de hielo dejan paso progresivamente a la roca.

Un invierno con poca nieve y un verano muy cálido

El origen del fuerte deshielo de este año se encuentra en una combinación especialmente desfavorable. El invierno de 2025-2026 registró niveles de nieve muy inferiores a la media debido principalmente a las escasas precipitaciones. De hecho, se situó entre los diez inviernos con menor espesor medio de nieve desde que comenzaron las mediciones en Suiza.

A esta situación se sumaron las condiciones cálidas y secas que hubo en los meses siguientes. Entre mayo y septiembre hubo al menos una ola de calor cada mes y, durante 76 días, la cota de congelación se situó por encima de los 4.000 metros de altitud, más del doble de lo habitual y con un nuevo récord. En septiembre, la nieve había desaparecido incluso a 3.500 metros.

El Aletsch es el glaciar más grande de toda Europa

Esta ausencia resulta especialmente perjudicial porque la nieve funciona como una capa protectora sobre los glaciares. Cuando desaparece, queda expuesto directamente el hielo, que absorbe más energía y se derrite con mayor rapidez. En 2026, esa protección comenzó a desaparecer parcialmente ya durante las olas de calor de junio. Pese a ello, las pérdidas totales no superaron las de 2022 porque este año había algo más de nieve sobre muchos glaciares y se depositó menos polvo del Sáhara, lo que permitió reflejar mejor la radiación solar.

2,2 billones de litros de agua en tres meses

La magnitud del deshielo también puede medirse por el volumen de agua que se libera. Entre julio y septiembre, los glaciares suizos perdieron alrededor de 2,2 billones de litros de agua, una cantidad equivalente a más de cuatro veces el consumo anual de agua potable de todos los hogares del país helvético.

A corto plazo, esta enorme aportación de agua tiene un efecto beneficioso: durante los periodos cálidos y secos, el deshielo contribuye a mantener los caudales y a aliviar parcialmente la escasez. Sin embargo, se trata de un recurso que depende de unas reservas de hielo cada vez menores. Cuanto más pequeños sean los glaciares, menor será también su capacidad para proporcionar agua durante los futuros veranos secos.

La situación de 2026 confirma además una tendencia que ya no se limita a años excepcionalmente adversos. En cinco años, Suiza ha perdido aproximadamente una quinta parte del hielo que conservaban sus glaciares. Incluso el Aletsch, el glaciar más grande de los Alpes, ha registrado este año su mayor deshielo registrado.

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