El acceso a los implantes dentales crece en una España cada vez más longeva

Que la salud bucodental es algo más que una cuestión estética debería ser una idea superada. Lo dice hasta la OMS, en su último informe: la salud de nuestra boca previene no solo enfermedades relacionadas con ella, sino otras muchas patologías cardiovasculares, problemas respiratorios, diabetes e incluso se relaciona con determinados problemas de salud mental y autopercepción del individuo.

La salud de nuestra boca ha dejado de ser una preocupación secundaria en España, para ocupar un espacio fundamental en el bienestar general en nuestra sociedad, especialmente para el sector poblacional de edad más avanzada. Según los datos más recientes del Consejo General de Dentistas de España, durante el año 2024 se colocaron más de dos millones cien mil implantes dentales en nuestro país, una cifra que representa el doble de las intervenciones registradas hace tan solo una década. 

Un incremento que responde a varios factores, pero que sin duda es inseparable del progresivo envejecimiento de la población y una conciencia mucho más profunda sobre la importancia de la higiene oral. Pero también, como saben en las clínicas especializadas en implantología, Neoimplant, también se debe al avance de la tecnología y la aparición de nuevas opciones de tratamiento que resultan más asequibles para el bolsillo del ciudadano medio. 

Un implante es calidad de vida 

Al alcanzar la frontera de los 50 años, el cuidado de la boca adquiere una dimensión que trasciende la simple apariencia física. Lo que ocurría hace quince, o veinte años, era que la tecnología del implante tenía un coste muy elevado por el estado de su desarrollo técnico. Los diferentes avances en el campo de la implantología, sin embargo, han democratizado su uso. Tal y como explica el Dr. Josep González, Director Médico de Neoimplant: “La implantología ha evolucionado enormemente en los últimos años. Hoy podemos ofrecer tratamientos más precisos, seguros y adaptados a cada paciente, lo que permite no solo mejorar los resultados clínicos, sino también hacerlos más accesibles sin comprometer la calidad”.

De hecho, se calcula que aproximadamente dos de cada diez personas, con edades comprendidas entre los 25 y los 79 años, ya cuentan con al menos una de estas piezas artificiales en su dentadura: una normalización de un procedimiento antes al alcance de muy pocos. 

Una intervención especialmente útil a edades avanzadas. La pérdida de piezas dentales es una situación que afecta de manera directa a aspectos tan básicos y cotidianos como la capacidad de masticar correctamente, lo que influye de forma inmediata en los procesos digestivos y en la nutrición general del organismo. Además, la ausencia de piezas influye de manera notable en la forma de hablar y en la pronunciación, lo que acaba minando la seguridad personal y la confianza en las relaciones sociales diarias. 

Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos y a la labor de profesionales como los especialistas de Neoimplant, los implantes dentales se han consolidado como una solución eficaz y duradera para ciertos problemas bucodentales. Ya no se trata de una cuestión de imagen sino de calidad de vida. La posibilidad de masticar con normalidad y de sonreír sin complejos a los nietos se percibe socialmente como una inversión necesaria en salud y no como un capricho estético. 

Tecnología y accesibilidad económica 

También ha cambiado la percepción social de las clínicas dentales y de implantología. Antes se tenía la imagen de que ir a una clínica a ponerte un implante significaba ir a sufrir por un bienestar futuro. Pero resulta que uno de los motores principales que ha impulsado el crecimiento en la demanda de tratamientos e implantes es el espectacular avance de la tecnología aplicada a la odontología que han vivido en primera persona los profesionales de Neoimplant. 

La incorporación de herramientas como el escaneado en tres dimensiones y la cirugía guiada por ordenador ha aumentado la precisión de las intervenciones. Métodos que permiten a los especialistas planificar cada detalle de la operación antes siquiera de tocar al paciente. El resultado es una experiencia muy distinta para el ciudadano, con tiempos de recuperación más breves y unos resultados finales mucho más seguros que hace unos años. 

Este desarrollo técnico ha ido acompañado de una democratización real del servicio. Durante mucho tiempo, el coste económico de un implante era la principal barrera de acceso para muchos pacientes, que decidían abnegadamente vivir sin algunos dientes. Hoy, en cambio, la evolución del sector ha llevado a un ajuste de precios sin mermar la calidad de la atención médica. En ciudades como Madrid, Neoimplant ha conseguido cambiar la vida de muchos ciudadanos que buscan calidad de vida y accesibilidad económica. Porque el implante ya no es un privilegio. Por eso, Neoimplant ha apostado por optimizar sus procesos y utilizar tecnología de vanguardia para acercar la implantología a un público mucho más amplio.