Enfermedades respiratorias y vacaciones: cómo planificar el viaje para proteger los pulmones
Todo viaje requiere una planificación previa: destino, trayecto, maleta y ropa, visitas a museos y un largo etcétera. Para las personas con alguna enfermedad respiratoria esta lista es un poco más extensa. Prepararse para viajar puede parecer abrumador, estresante o simplemente demasiado complicado porque ir de vacaciones implica, a personas con asma, enfermedad pulmonar crónica (EPOC), bronquiectasias, apnea del sueño, enfermedad pulmonar intersticial difusa o la insuficiencia respiratoria crónica, tener que hacer frente a desafíos adicionales.
Y surgen muchas preguntas: ¿Podré viajar en avión? ¿Qué debo llevar en la maleta? ¿Cuáles son los imprescindibles? ¿Puedo viajar a cualquier lugar del mundo? ¿Cómo debo organizar el itinerario?
Con una planificación cuidadosa, una preparación adecuada y un buen autocuidado, quienes tienen una afección respiratoria bien controlada pueden viajar sin problemas, tal y como ha quedado plasmado en la jornada “Viajar con… guía práctica para pacientes respiratorios y familiares/cuidadores”, del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
“Viajar es sinónimo de libertad y de disfrutar en familia y nos gustaría que los pacientes respiratorios encuentren un medio de poder hacerlo sin limitaciones”, señala la Doctora María Jesús Rodríguez Nieto, jefa del Servicio de Neumología del centro madrileño y del Hospital Universitario General de Villalba. No hay fronteras para este tipo de paciente, como admite el Doctor Carlos López Chang, neumólogo del hospital villalbino, según el cual tampoco “hay un destino prohibido para los pacientes respiratorios crónicos, solo hay que planificar bien el viaje; y en esta tarea pueden y deben contar con el apoyo de los profesionales sanitarios en Medicina y Enfermería”.
Preparar un viaje con una enfermedad respiratoria
Un buen viaje empieza mucho antes de salir a la carretera o subir a un avión. Un poco de preparación previa puede evitar muchos problemas. Es importante que las personas con afecciones respiratorias investiguen su destino y el trayecto y que planifiquen cuidadosamente su itinerario. Porque es posible que la capacidad o la experiencia en atención médica para tratar complicaciones respiratorias sean limitadas, o que factores desencadenantes como el polen, el polvo o el calor estén más presentes.
También debe tenerse en cuenta que hay ciertos factores que pueden influir en la situación clínica de una persona con alguna enfermedad respiratoria, como son la altitud del destino elegido, la contaminación ambiental, la calidad del aire o la humedad. Si se opta por un destino de gran altitud es posible que “se agrave la insuficiencia respiratoria debido a la menor disponibilidad de oxígeno, mientras que la contaminación puede empeorar los síntomas en pacientes asmáticos”, asegura el Doctor López.
La preparación previa también incluye una visita al especialista para que realice una revisión respiratoria que pueda “adelantarse a posibles complicaciones, especialmente en pacientes que ya presentan empeoramiento de síntomas o precisan dispositivos de soporte respiratoria”, afirma la Doctora Rodríguez. Este primer paso implica hablar con el neumólogo sobre las condiciones en su destino, incluyendo la latitud, la calidad del aire y el clima, así como lo que se planea hacer en el destino.
Viajar en avión con una enfermedad respiratoria
En ocasiones, cuando se piensa en viajar con una enfermedad respiratoria, uno no se plantea la opción de coger un avión. No es un medio como los demás, porque “la concentración de oxígeno es inferior a la del aire ambiente, lo que puede suponer un inconveniente en personas con insuficiencia respiratoria y necesidad de oxigenoterapia, por lo que hay que tomar precauciones”, advierte la Doctora Rodríguez.
En el caso de que se tenga que volar con ciertos dispositivos, como concentradores portátiles de oxígeno, nebulizadores o equipos de presión positiva continua en la vía respiratoria (CPAP) para apnea del sueño, es importante transportarlos “en cabina y acompañar, si es necesario, de informes o certificados médicos para evitar incidencias en controles aeroportuarios”, explica el Doctor López.
También las personas con asma que reciben tratamientos biológicos deben saber que tienen que mantenerlos refrigerados. Los inhaladores de mantenimiento y de rescate deben estar accesibles, “preferiblemente en el equipaje de mano o incluso encima del paciente”, afirma el Doctor López.
El kit respiratorio imprescindible para viajar
Otro de los imprescindibles en todo viaje es preparar los imprescindibles. En el caso de las enfermedades respiratorias, el kit indispensable debe contar con la documentación médica actualizada (mejor que esté en inglés también si el desplazamiento es al extranjero), la tarjeta sanitaria, la medicación habitual y de rescate, dispositivos respiratorios y, en algunos casos, pulsioxímetros para monitorizar los niveles de oxígeno.
La maleta debe llevar todos los medicamentos, incluidos inhaladores, nebulizadores y equipos de oxigenoterapia en pacientes con insuficiencia respiratoria crónica. En este caso, los expertos destacan la importancia de organizar con antelación el traslado de estos equipos.