La transición ecológica va sobre ruedas en Palma: el 100% de su flota de autobuses será eléctrica en 2030

Para seguir disfrutando, como hasta ahora, del privilegiado clima mediterráneo es necesario cuidar los entornos, las comunidades y el medio ambiente. O dicho de otro modo: para afrontar los retos que supone el cambio climático en las dinámicas de las grandes ciudades del siglo XXI, son necesarias inversiones y transformaciones profundas. Cada vez son más los consistorios que toman partido por hacer ciudades más amables, saludables y sostenibles a través de uno de sus elementos clave: la movilidad. 

El Ayuntamiento de Palma lleva años apostando por un modelo transformador de movilidad urbana que reduzca las emisiones contaminantes. Un modelo que apueste por el ahorro mediante la reducción de la dependencia del consumo de combustibles fósiles, sin renunciar a la eficacia en los desplazamientos entre los usuarios del transporte público. Desde la constante ampliación del alcance y funcionamiento de Bicipalma —que cuenta con 930 bicicletas de las cuales 270 son eléctricas y 660 tradicionales—, a la adquisición de nuevos vehículos eléctricos e híbridos enchufables para el servicio de taxi. 

Ahora, el Ayuntamiento de Palma ha dado un paso más allá con el proyecto ECO/EMT, liderado por el alcalde Jaime Martínez Llabrés, que traza la hoja de ruta para la flota de autobuses de la ciudad con un objetivo ambicioso: tener para 2030 una flota de autobuses 100% eléctrica. 

Son Rossinyol y la tecnología como servicio público 

La naturaleza de un proyecto como el de ECO/EMT requiere de compromiso y financiación. Y lo cierto es que el consistorio prevé una inversión no menor para dicho reto, de cerca de 60 millones de euros, con un elemento clave para su desarrollo: un nuevo Centro de Operaciones ECO/EMT. 

Este se ubicará en el polígono de Son Rossinyol, en una parcela de casi 30.000 metros cuadrados cuyo funcionamiento se basará en la sostenibilidad. Su cubierta contará con 4.000 paneles solares para autoconsumo y la superficie tendrá 108 puntos de recarga inteligente mediante un sistema de pantógrafos invertidos, —tecnología que permite que los buses estén listos para salir a la calle en menor tiempo, mejorando la fluidez del tránsito—. 

Mientras las obras en Son Rossinyol avanzan, ya se están instalando 40 puntos de recarga adicionales en las cocheras actuales de Sa Tàpia para dar servicio a los primeros vehículos eléctricos que recorren la ciudad desde el pasado mes de abril. A los que ya llevan a pasajeros se irán sumando nuevos vehículos: 113 buses en un máximo de cuatro años. 

El Ayuntamiento informa de que para finales de 2026, la ciudad tendrá 57 unidades más en diferentes modelos —34 vehículos de 18 metros de longitud y articulados, y otros 23 vehículos de 12 metros y constitución unitaria—, lo que viene a significar que este mismo año se habrá renovado un tercio de la flota diaria operativa. Otros 11 colectivos se sumarán a la flota a principios de 2027, para reforzar las líneas más concurridas con buses de alta capacidad. 

Cabe decir que los primeros 57 autobuses cuentan con financiación europea a través del Plan de Inversiones para la Transición Energética de las Illes Balears (PITEIB), en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia–Next Generation EU. También cuenta con aportaciones del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), del Ajuntament de Palma y fondos propios de EMT. Los siguientes 11 vehículos están cofinanciados por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), en el marco del Programa FEDER 2021-2027 de las Illes Balears.

Se trata, en definitiva, de un plan de modernización que afronta el presente aspirando de forma realista a un transporte público con cero emisiones de dióxido de carbono. Además, la modernización de la EMT viene acompañada de una integración tecnológica que ya es una realidad gracias a la nueva Tarjeta Única y la incorporación del pago con tarjeta bancaria en todos los vehículos de la EMT. Avanzando hacia una movilidad sostenible a través de la renovación de una flota de autobuses que, en última instancia, no tiene otro objetivo que mejorar la vida de los ciudadanos y ciudadanas de Palma, sin renunciar a la calidad del servicio.