Ana Botella y el ‘poder rosa’
Juan Carlos Escudier
Ana Botella, en su papel de guardiana de la ortodoxia, ha explicado esta semana a un diario italiano por qué el Gobierno ha promovido el cambio de legislación que permitirá contraer matrimonio a personas del mismo sexo. Según la concejala, Zapatero ha querido complacer al “poderoso lobby” de los gays y lesbianas con una “involución de las costumbres”, y ha añadido que ella no casaría nunca a una pareja homosexual. De la persona que esbozó la revolucionaria teoría de las peras y las manzanas –“si se suman una manzana y una pera nunca pueden dar dos manzanas porque es que son componentes distintos”- no cabía esperar nada diferente.
Botella ha estado tan desafortunada como ese puñado de alcaldes, incluido el socialista Francisco Vázquez, hombre cercano al Opus Dei por vínculos familiares, que no han perdido un minuto en seguir la consigna de algunos obispos y su alegre llamada a la desobediencia civil alegando motivos de conciencia. Los que claman contra el ‘matrigay’, que así lo llaman, son los mismos que guardaron un sepulcral silencio cuando el Papa se pronunció en contra de la guerra de Iraq. Está visto que esto de la conciencia es muy relativo.