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El comentario del día: ahora a por los médicos

Moreno en La condena:

Ciertamente, terminado el linchamiento del joven acusado, ahora ha comenzado el de los médicos que reconocieron a la niña el día que se cayó del columpio o el día que fue llevada nuevamente a Urgencias, tres días después. No conocemos en qué términos estaba redactado el parte que se emitió al juzgado, pero recuerdo que existe la obligatoriedad de dar parte de lesiones en el mismo momento en que se sospecha que la lesión no es accidental y, en realidad, en puridad, aunque lo fuese. Teóricamente los médicos deberían dar parte al juzgado ante cualquier herida que se presente, aunque quien la haya sufrido jure y perjure que se la habrá hecho al abrir, por ejemplo, una lata de berberechos. No es papel del médico discriminar la causa de las heridas, sino describirlas y dar parte de las mismas; será la policía y la Justicia quien averigüe la causa. Así pues, en este punto interesa saber si los médicos acusaron al joven compañero de la madre, o no. En principio, su parte de lesiones debería haberse limitado a describir las lesiones sin dar pistas sobre la causa. Si hicieron tal cosa, si su parte fue redactado más o menos así “lesiones producidas, probablemente, por malos tratos…” es cuando podríamos decir que obraron mal. Pero mientras tanto, aconsejo prudencia.

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Paralelamente, recomiendo también prudencia ante la culpabilización del médico que la atendió en primer lugar tras la caída del columpio por “no saber detectar las lesiones”. Las aparatosas lesiones que presentaba la niña tres días después, y que según la autopsia “pudieron -observen el potencial, por favor- causarse por maniobras de reanimación” no existían, evidentemente. Tampoco las lesiones dérmicas que fueron confundidas con quemaduras. Y, consultados esta mañana compañeros míos que trabajan en Urgencias Pediátricas, me han confirmado que en caídas infantiles de un columpio, salvo que sean muy muy aparatosas o pierda el conocimiento, con una exploración neurológica normal no procede irradiar el cráneo infantil con pruebas no inofensivas, como Rx o TAC. En primer lugar, porque el edema cerebral (verdadera causa de la muerte de la niña) no se hubiera detectado, y una hemorragia diferida tampoco. De hecho, el mismo dato de que el fallecimiento se produjo tres días después apunta a que los médicos, probablemente, no pudieron detectar nada el dia de la caída. Otro tanto cabría decir de la Policía, que en principio debe detener a quien sospeche sea un criminal, aunque ciertamente no debe convertir el asunto en un circo. No está el mal en la detención de un presunto delincuente, sino en el más que agresivo tratamiento que se ha dado al asunto. Y cabe preguntarse quién tiene la culpa en esto. Y más me parece que sean los medios de comunicación quienes se han comportado como auténticos gorrinos, y ahora quieren diluir su culpa con falsos golpes en el pecho y cargando contra la Policía y los médicos. De todo menos hacer propósito de enmienda. Por cierto, el abogado del chaval se está ganando un premio por su manera de convertir todo esto en un circo, linchando mediáticamente a los médicos con la misma precipitación que su defendido fue acusado.