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Curación de azúcar y agua. No, no y NO. No hablo de ron

En un mundo en el que el número de operaciones de aumento de pene se dispara y en plena burbuja la población pensaba que podía permitirse una vivienda porque no hay nómina pequeña sino plazo de hipoteca insuficientemente largo, sorprende poco o nada que cada vez más gente le entregue su salud a la memoria del agua y exija financiación pública para la homeopatía.

Si vivimos en plena y gozosa celebración del irracional autoengaño sobre uno mismo para mayor gloria de la actividad económica, y si hay quien extiende esa autoadoración hasta pensar que nuestras dolencias pueden curarse con la mera reproducción de las mismas, es mera justicia que se financie con dinero público las prácticas homeopáticas, que son, a fin de cuentas, un “acto médico”, según la OMC. Supongo que lo próximo será quitar esas altas mamparas que impiden ahora el libre salto desde el viaducto de Madrid: clasismo puro, no puede ser que se arrebate la posibilidad de un suicidio rápido y barato a quienes no pueden permitirse formas más caras y elaboradas.