Nada como las dictaduras para las superproducciones
Ha sido una ceremonia sencilla, minimalista, austera. Que demuestra que, aún con pocos medios, se pueden hacer grandes cosas sin necesidad de recurrir a montajes mastodónticos, multitud de extras ni complejos efectos especiales. Elegante a la par que discreta.
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Mientras tanto, aprovechando que la antorcha pasa por Pekín...