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Lo que diga el señorito

Iñigo Sáenz de Ugarte

Según pasan los días el Gobiero se va hundiendo en el descrédito por la culpa de la desastrosa gestión del anuncio de la retirada de Kosovo. Sólo las inevitables repúblicas bananeras pueden presumir de currículum tan distinguido. Ya desde el principio se vio que todo era una gran chapuza. El embajador español en Washington no tenía preparada una respuesta para el momento en que llegara la llamada del Departamento de Estado. Hoy en El País vemos por qué: Zapatero y Chacón pactaron las condiciones del anuncio y Moratinos quedó completamente al margen. No digo que el ministro de Exteriores hubiera podido convertir el fracaso en éxito. Al menos, es probable que la presentación de la decisión a los aliados en términos más profesionales habría aliviado el malestar de algunos de ellos.

Ahora España ha quedado como un aliado poco fiable y disfuncional, el tipo de Estado en el que los embajadores tienen que leer los periódicos para enterarse de lo que va a hacer su Gobierno.

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