Esperanza Aguirre, lideresa de la oposición
Arsenio Escolar
Las pretensiones de Esperanza Aguirre de ser algún día la líder absoluta del PP no remiten. Siguen intactas. Ha sufrido varios contratiempos internos en el partido en los últimos meses, pero no ha renunciado a su anhelo, ni siquiera lo ha aparcado. Hace pocos días, entrevistada por Iñaki Gabilondo, no lo ocultaba, reconocía que aspiraría a la silla máxima del PP... si estuviera vacía. Ahora, además, parece que va a moverse de otro modo, que va a cambiar de táctica, aumentando en público ese papel que se ha dado a sí misma como estricta vigilante de Zapatero, casi como lideresa de la oposición. Quizás para que los ciudadanos vean sus desvelos por ellos y los comparen con la natural tendencia a la relajación que por lo general muestra Mariano Rajoy.