Esperanza, Alberto, Trini y Madrid 2012
“Gallardón quiere que Madrid sea un estado libre asociado, pero no se da cuenta de que al lehendakari lo pondré yo”.
La frase es de Esperanza Aguirre y resume muy bien las claves del fuego amigo entre la presidenta autonómica y el alcalde. Alberto Ruiz-Gallardón está negociando con Zapatero una ley de capitalidad que dará más presupuesto y competencias al Ayuntamiento de Madrid en detrimento, sobre todo, del gobierno autonómico.
Pero dentro de dos años, con ley o sin ella, habrá otra vez elecciones municipales. Y las listas electorales las aprobará el PP de Madrid, que preside Esperanza Aguirre y donde Gallardón no manda nada. La situación es como en el chiste del dentista al que el paciente agarra de los testículos: “¿Verdad que no nos vamos a hacer daño?
La pregunta de esta zarzuela es quién es el dentista y quien hace de paciente. Y, sobre todo, si Esperanza se atreverá a dejar al alcalde en la cuneta. Entre otras cosas, dependerá de lo que decida el Comité Olímpico dentro de apenas un mes. Hasta entonces habrá, eso seguro, más numeritos y gorgoritos como los de esta semana.
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Otra que está a la espera de lo que pase con Madrid 2012 es la líder de la oposición en el Ayuntamiento. Trinidad Jiménez ya está trabajando, según sus propias palabras, con jornada partida: por las mañanas de concejala, por las tardes de ministra de Exteriores en prácticas como secretaria de Política Internacional del PSOE.
La Trini pluriempleada cuenta que Zapatero le ha pedido, como un encargo personal, que mime las relaciones internacionales. El rumor en el PSOE asegura que será ministra si Madrid gana los Juegos y el asalto a la capital se hace imposible. Si la candidatura olímpica triunfa, a Gallardón no le sacan del Ayuntamiento ni con agua caliente.