El Gran Hermano
Puestos a mentir, mejor una mentira grande. “Todos estamos siendo escuchados por el Gobierno”, dice sin rubor Esperanza Aguirre, experta en espionaje. La presidenta de la Comunidad de Madrid no se resigna. Hace una semana, acusó a Alfredo Pérez Rubalcaba de pinchar ilegalmente los teléfonos de dirigentes del PP. Al día siguiente rectificó y pidió disculpas al ministro, pero el propósito de enmienda le ha durado poco. Ahora tira por elevación. “El Gobierno, desde el año 2004, está utilizando un sistema de escucha que le permite al señor ministro del Interior conocer todo sobre todos”, dijo ayer en una entrevista en RNE. Sin pruebas, por supuesto.
Rubalcaba respondió a la lideresa horas después: “Gran hermano no existe”, “no hay ni una sola escucha sin autorización de los jueces”. Pero de poco sirve lo que responda el ministro. Con la conspiración de las escuchas ilegales, los dirigentes del PP han encontrado al fin algo que decir cuando llegan las preguntas incómodas. Hablan de persecución judicial y así evitan responder sobre la Gürtel, sobre Palma de Mallorca o sobre Fundescam. Para Aguirre, la cortina de humo va a juego con el resto del mobiliario, y sirve también para tapar otras vergüenzas, como el auténtico caso de espionaje político en su Gobierno, que sí está en los juzgados y que afecta a asesores que ella directamente nombró.
La conspiración contra el PP es la coartada perfecta. Si la justicia sigue adelante y procesa a los presuntos corruptos, queda claro que es una persecución política. Y si los imputados acaban exculpados, con más razón. Una de dos: o yo gano, o tú pierdes. George Orwell lo llamaba doblepensar.