La madre de la cultura de club
1982-1987. Tadao Kikumoto y el Roland TB-303
José Luis de Vicente
Esta pequeña maquinita plateada (en realidad es de vulgar plástico), poco mayor que una cinta de vídeo, es la directa responsable de toda una revolución. Si la edad de oro de la música electrónica reciente empieza a finales de los ochenta con la explosión del “Acid House” (aquel movimiento que surgido de la nada llenó todos los clubs del mundo de caritas sonrientes), la culpa fue de esta belleza, la “máquina de bajos” Roland TB-303.