Operación 8 de junio
Los rebeldes preparan un nuevo asalto al sillón de Rajoy para después de las europeas. Desde hace semanas, conspiran para tumbar al presidente del PP si el resultado no es lo bastante bueno. ¿Y qué es lo bastante bueno? Pedro J. Ramírez, el comodín en todos los complots de la derecha, puso el listón en su artículo de este domingo: “Cinco escaños. Esa sería la única distancia suficiente para zanjar el agónico debate latente sobre el liderazgo popular”. Por debajo de esa victoria, avisan, las gaviotas del PP se tornarán en oscuras golondrinas. O en cuervos, de esos que uno siempre se arrepiente de criar.
Tal y como está la economía, tal y como está el paro, esa ventaja de más de cinco escaños para el PP parecía fácil hace sólo un mes. Sin embargo, la tendencia ha cambiado tras la derrota de Rajoy en el debate sobre el estado de la nación y hoy pocos confían en que Mayor Oreja logre una victoria tan contundente. Según el último sondeo interno del PP, su ventaja es de sólo dos escaños, aunque otras encuestas doblan ese margen hasta los cuatro. En el PSOE, más optimistas, hablan de empate técnico: si la participación no se hunde, creen posible una inesperada victoria de López Aguilar.
Si Mayor Oreja no gana holgadamente, el 8 de junio volverá la guerra en el PP. Rajoy no tiene intención de rendirse, aunque sabe que tiene a más de un Bruto entre su equipo que espera el momento para clavarle el puñal. Los conspiradores aún no han desempatado el nombre del elefante blanco, que no es fácil: Gallardón no es de los suyos y Camps y Aguirre están quemados. Muchos quieren que vuelva Aznar y mande parar, pero temen que este elefante blanco arrase la cacharrería popular.