El rastro de las matrículas
La Fiscalía ya está en marcha e investigará el siniestro caso de los espías de la Comunidad de Madrid. Ya ha citado a Francisco Granados a declarar; también a Paco Mercado, el periodista que destapó la información. Además de hablar con los políticos y periodistas, hay mucho más de dónde rascar. Hay un hilo sencillo de seguir: el de los números de matrículas de los coches de los espiados que aparecen en los dossiers. Con bastante probabilidad, esa información salió –como decía González Pons, aunque él tiraba por elevación– de los ordenadores de la Policía o de la Guardia Civil. Estos ficheros están a disposición de la mayoría de los agentes, pero sólo se pueden consultar dejando un rastro, una medida de seguridad que se implementó hace unos años para evitar las corruptelas de muchos agentes, que sacaban un notable sobresueldo vendiendo esos datos a detectives privados. Ahora cada vez que alguien consulta esas bases de datos, tiene que identificarse con su código, que se guarda junto con la consulta y la fecha. De esa forma, se puede saber con certeza quién y cuándo preguntó a la base de datos por los coches de Manuel Cobo o Alfredo Prada. Seguro que el que lo hizo tiene algo interesante que contar.
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Un avance de la entrega de mañana de Francisco Mercado ya está en la web de El País: El Gobierno de Aguirre sopesó crear un 'CNI' legal al sentirse espiado