Salga con las manos en alto, delincuente
Si prometes ser bueno, si borras todos tus MP3 y firmas un papel ante notario jurando que nunca jamás volverás a grabar música desde las redes de intercambio P2P, la RIAA (la asociación que engloba a los principales sellos estadounidenses), en un gesto magnánimo, se compromete a no llevarte ante los tribunales. Así de macarra es el nuevo intento de las discográficas por parar el reloj de la historia y sobrevivir a una revolución que, antes o después, acabará con ellas.
El anuncio oficial de esta amnistía llegará a principios de esta semana acompañado por unas cuantas demandas ejemplarizantes a usuarios particulares que sufrirán condena antes de que el juez dicte sentencia, ya que tendrán que afrontar el coste de los abogados para empezar a hablar. La actuación de las discográficas roza lo mafioso y demuestra una estrategia cada vez más clara con la intimidación y el miedo como arma; bonita manera de tratar a sus clientes.
Al tiempo, el jefe de Sony Music utiliza la eterna justificación para la censura digital, la pornografía infantil, como argumento contra las redes P2P. La culpa es de Kazaa, que las viste como putas. ¿Será que quiere desbrozar el camino para su propio sistema de venta de música online?
En el frente patrio, Warner reconoce que su sistema anticopia, el mismo que ha denunciado la Asociación de Internautas a propósito del nuevo disco de Alejandro Sanz, no sirve para evitar la piratería mantera, por lo que (deduzco) lo único que busca con esta protección es fastidiar al que compra el disco original, que no puede escucharlo en el ordenador y en algunos reproductores convencionales, y evitar la copia privada, esa por la que nos cobran en los discos vírgenes.
Y Alejandro Sanz, imagino que al borde de la bancarrota, argumenta que “la piratería es como el tráfico de armas y de droga”. A esto lo llamo yo hacer amigos.