La silla y el 2 de Mayo
Jesús Maraña
Un asesor de Zapatero suele definir uno de los rasgos que le caracterizan del siguiente modo: “Cuando alguien se ha tirado quince veces por la ventana y ha caído de pie, es muy difícil convencerle de que bajar por la escalera resulta más seguro y no una pérdida de tiempo”. La verdad es que no fueron pocos los dirigentes del PSOE, incluso miembros del Gobierno, que se llevaron un buen susto hace dos semanas al escuchar a Zapatero anunciar con absoluta rotundidad que España “tiene que estar y estará” en la cumbre de Washington. Y los temblores se extendieron al conocerse el formato decidido por George Bush para la famosa cumbre de “refundación del capitalismo”: serían convocados los países del G-20, las mayores economías del mundo y las potencias emergentes. Nadie más. Muchos pensaron que esta vez el presidente podía partirse la crisma.