La torre de Juana la Loca
Por Juan Carlos Escudier
Hombre de olfato prodigioso, el abad de Silos dejó la pasada semana a José María Aznar sin la sopa anual que tantos réditos y obras ha dado al Monasterio. Don Clemente, que ya debe de estar pensando en otro mecenas, se fue de viaje y Aznar tuvo que suspender su visita a los frailes, tradicional acto que le servía para dar concluidas sus vacaciones. Desplantado en el cenobio, el ex presidente se ha conformado con asistir estos días en Cernobio -un sitio sin claustro pero junto al lago Como- a un monográfico Foro Ambrosetti sobre terrorismo internacional.