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El triunfo de los más ricos

El 30 de junio de 2005 pasará a la historia del Congreso de los Diputados. Aquella mañana, el Parlamento aprobó una de las reformas sociales más importantes y valientes de la Democracia: el matrimonio homosexual. Pero ésa no fue la única votación trascendente del día. Unas horas después, el mismo 30 de junio en un hemiciclo bastante más vacío, el Congreso sacó adelante una moción por la que las ahora famosas Sicav, ese paraíso fiscal que sin salir de casa permite a los más ricos tributar al 1% por sus plusvalías, dejaron de estar bajo la supervisión de los molestos inspectores de Hacienda para pasar bajo la miope lupa de la CNMV. Las grandes fortunas lograron el milagro de enterrar la crispación: todos los partidos, salvo Izquierda Unida, votaron a favor.

Algo hemos ganado con la polémica abierta sobre los impuestos. Por primera vez en muchos años se habla de las Sicav; más incluso de lo que se discutió sobre ellas cuando Aznar las inventó reformó, en 2003, o cuando el Congreso las blindó, aquel 30 de junio de 2005. El debate nunca sobra, pero cuando es estéril genera melancolía. Elena Salgado ya lo ha zanjado: lo de las Sicav no se toca porque “el capital viaja a la velocidad de la luz”. Es una forma de reconocer la derrota. Ante tan rápido enemigo, el Gobierno y la mayoría de la oposición prefieren que los más ricos paguen sólo un 1% a que vuelen con su dinero a algún exótico país. Aquí no se aplica lo de ‘no ceder al chantaje terrorista’.

“Es verdad que son tan sólo una minoría, pero su triunfo es el triunfo de todos”, dijo Zapatero en el Congreso aquel 30 de junio. Obviamente, se refería al matrimonio homosexual. O eso pensaba yo.

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Actualización: En los comentarios y también en Menéame se ha montado una pequeña discusión sobre quién invento las Sicav, si fue Aznar o ya venía de Felipe. Es un debate complejo: aunque las Sicav actuales aparecen con la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva, ya existían desde 1984 otras entidades de inversión colectiva con beneficios fiscales similares, aunque con requisitos algo más estrictos que las actuales Sicav: las Simcav. En cualquier caso, mi intención era hablar de las pirañas y no sobre dónde nace el Amazonas.