Denuncian a Glovo ante la Inspección de Trabajo por mantener activos a sus repartidores con alerta por lluvia en Bizkaia

Belén Ferreras

Bilbao —
22 de octubre de 2026 11:56 h

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CCOO de Euskadi ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo de Bizkaia contra Glovo y su empresa subcontratada Fliits por mantener a personas repartidoras trabajando en la vía pública durante la jornada del pasado 3 de octubre, coincidiendo con avisos meteorológicos de nivel naranja y rojo por fenómenos adversos. Esas lluvias dejaron imágenes de importantes inundaciones, sobre todo por las calles del Casco Viejo de Bilbao. El sindicato considera que estos hechos revisten “especial gravedad”, ya que las personas repartidoras estuvieron expuestas a “condiciones que podían comprometer seriamente su integridad física”.

La denuncia del sindicato, a través de la Federación de Servicios a la Ciudadanía (FSC-CCOO), va más allá, porque entiende que no se trata de un suceso puntual, sino que “este tipo de situaciones se repite con demasiada frecuencia en el sector del reparto”. Por eso, insisten en que seguirán actuando para exigir que “todas las empresas del ámbito del delivery cumplan estrictamente la normativa de prevención de riesgos laborales”. “La seguridad no puede depender de la urgencia de una entrega ni de la presión por cumplir los tiempos establecidos por las plataformas”, entienden.

En su denuncia, el sindicato solicita a la Inspección de Trabajo que investigue las condiciones en las que se prestó el servicio el pasado 3 de octubre, las instrucciones trasladadas a la plantilla, los protocolos de actuación existentes y las medidas preventivas adoptadas tanto por Glovo como por Fliits, empresa subcontratada que trabaja habitualmente para Glovo y que recibe los pedidos de la aplicación. Asimismo, reclama que, si se constatan incumplimientos, se depuren las responsabilidades correspondientes y se exijan las medidas correctoras que procedan.

“Desde servicios de como Aemet, dieron el aviso naranja con algunos tramos horarios, incluso de roja desde las 18:00 horas de la tarde hasta pasada la medianoche, y ni el trabajo de Glovo ni de Fliits se paró. La aplicación seguía funcionando y les seguían entrando pedidos y tenían que hacer el servicio”, recuerda Egoitz Gil, responsable de FSC-CCOO de Euskadi en Bizkaia, que recuerda que “en este tipo de empresas los trabajadores no tienen un referente humano que les diga que tienen que parar”. “Tienen los jefes de flota, que es como un mando intermedio, pero que al fin y al cabo son trabajadores como ellos. Mientras la aplicación siga funcionando, hay que seguir funcionando, hay que seguir trabajando porque Glovo y Fliits no aplicaron ningún protocolo de meteorología adversa, que debe aplicarse cuando hay alerta naranja o roja. Ellos continuaron trabajando a pesar de las inundaciones y de todo lo que cayó”, expone.

Señala Gil que incluso se ha dado el caso de que “algunos de los trabajadores que decidieron ponerse a cubierto y no atender a los pedidos que les entregaban han sido sancionados”. Las penalizaciones pueden ser “económicas, porque hay un plus de salario que va ligado a sus métricas, es decir a la cantidad de pedidos, o con apercibimientos escritos de de posible sanción si se repite o en otros casos han sido directamente sancionados con algún día de empleo y sueldo”, señala. Unas sanciones que la empresa defiende que es la aplicación la que las establece directamente, y que están negociando con la dirección para que se retiren

Glovo tiene en estos momentos en Bizkaia 250 trabajadores y la subcontrata Fliits, alrededor de 250. “La subcontratación no puede convertirse en una vía para diluir responsabilidades ni rebajar las garantías de protección de la plantilla. La organización del trabajo debe asegurar que las alertas meteorológicas se traduzcan en medidas preventivas reales y eficaces, sin trasladar a cada repartidor o repartidora la responsabilidad de decidir individualmente si pone en peligro su integridad física para completar un pedido”, señala.

Por ello, FSC-CCOO Bizkaia exige a Glovo y Fliits que establezcan “procedimientos claros y efectivos para adaptar o suspender la actividad cuando las condiciones meteorológicas comprometan la seguridad de su plantilla. Asimismo, reclama que ninguna persona trabajadora sufra presiones o represalias por negarse a realizar una entrega cuando hacerlo suponga un riesgo para su salud o su integridad física”. “La seguridad y la salud laboral no son negociables. Ningún pedido, ningún plazo de entrega y ningún objetivo de productividad justifican poner en peligro la vida de quienes trabajan en el reparto”.

Esta denuncia se produce en un marco en el que CCOO de Euskadi está presionando ante la autoridad laboral para que se vigilen las condiciones de los repartidores y se ha mantenido una reunión con la Jefatura de Inspección de Trabajo para trasladarles “una visión global del modelo laboral de Glovo y de sus empresas de flota”. En la reunión estuvieron presentes el Comité de Álava, de CCOO, los delegados de CCOO en Bizkaia, donde la mayoría del comité de empresa es de ELA, y representantes de sindicales en Fliits y el coordinador estatal de CCOO en Glovo. “La reunión supone un salto cualitativo: ya no se trata solo de resolver incidencias individuales, sino de analizar quién organiza realmente el trabajo, cómo intervienen los sistemas digitales y qué responsabilidades existen detrás de la externalización”, han destacado desde el sindicato en Álava, que abanderó el primer comité de empresa de Glovo en Euskadi. “La experiencia alavesa demuestra que también es posible construir contrapoder sindical en empresas sin un centro de trabajo tradicional y donde la aplicación organiza buena parte de la actividad. El objetivo ahora es convertir denuncias dispersas en una investigación estructural, con prueba, casos testigo y coordinación territorial y estatal”.