Las Haciendas forales vascas aplicarán una deflactación del 3% en el IRPF, la sexta desde la invasión de Ucrania
Las Haciendas forales de Álava, de Bizkaia y de Gipuzkoa aplicarán, de cara al ejercicio de 2027, una deflactación del 3% en el IRPF. Esta medida fiscal implica que las subidas salariales en un contexto de alta inflación, que no suponen más poder adquisitivo, no se vean penalizadas —o lo sean menos, porque el IPC es más alto, del 5%— al poder suponer un salto en los tramos de la declaración de la renta.
Es la sexta deflactación que se plantea desde que los precios se dispararon por la invasión rusa de Ucrania. Hubo dos ya en 2022 (del 5,5% en total), una en 2023 (2%), otra en 2024 (2,5%) y la última fue anunciada el pasado año para 2026 (2%). 2025 fue el año de la reforma fiscal pactada por PNV y PSE-EE, al frente de las tres diputaciones, con Podemos. No se hizo pero sí se revisaron todas las tablas del IRPF. La cuarta Hacienda foral, la de Navarra, también estudia un ajuste similar.
Es “para ayudar a las familias, a los trabajadores y a los pensionistas”, ha señalado el diputado general de Álava, Ramiro González, que lo ha considerado una suerte de “congelación del IRPF”. “Si nos suben el sueldo, no vamos a pagar más impuestos. Es una medida pensada para proteger el bolsillo de las familias con la responsabilidad que nos concede el Concierto Económico”, ha añadido.
¿Qué impacto tendrá esta medida en la recaudación? Son 70 millones menos en Bizkaia, 48 en Gipuzkoa y 20 en Álava, 138 en total, según las estimaciones transmitidas. Eider Mendoza, diputada general de Gipuzkoa, sin embargo, ha admitido que el IPC en Gipuzkoa es del 4,3% y que la media de las subidas salariales es también igual, del 4,3%, casi un 50% más que el 3% planteado. González ha puntualizado que la cifra ha sido elegida por la “media” de las mejoras salariales “del país” y por el IPC subyacente, que sí ronda ese 3%.
Otro movimiento que generará una reducción de la recaudación es el conocido como “escudo social” del Estado, lanzado por la crisis en Oriente Medio. Afecta, por ejemplo, en la recaudación de hidrocarburos. O en aplazamientos. En Bizkaia la suma es de 413 millones, en Gipuzkoa son 122 y en Álava 40 sin contar los aplazamientos. El total, al menos, es de 575 millones de euros. Elixabete Etxanobe, diputada general vizcaína, ha manifestado que, aun con estas rebajas, la recaudación mejora porque la macroeconomía funciona.
Este jueves, en Vitoria, se ha reunido el Consejo Vasco de Finanzas, que lo tiene que hacer anualmente antes del 15 de octubre para fijar las previsiones de recaudación fiscal de 2027 y otorgar a las instituciones un techo de gasto de referencia para confeccionar sus presupuestos del siguiente ejercicio. Este foro sienta al Gobierno autonómico con las tres diputaciones y con Eudel, la asociación de municipios vascos.
En cifras, la previsión de cierre de la recaudación es de 21.365 millones, un 1,1% más que el presupuesto y un 5,1% por encima de la estimación inicial del año. Y de cara a 2027 la cifra orientativa para las cuentas pasa a 22.681 millones, un 7,3% más que el presupuesto y un 6,2% más que la recaudación de 2026. Con todo, a esto se le suman otros ingresos o la deuda que hacen imposible, de momento, tener cifras más precisas. Álava ya se ha atrevido a anunciar “el presupuesto más alto de la historia”. Pero en el caso del Gobierno vasco, el consejero Noël d'Anjou insiste en un crecimiento “razonable”, y ya matiza que solamente en las partidas “ordinarias”, dando a entender que la desaparición de la inyección extraordinaria de 1.000 millones del pasado podría comportar una reducción en la cifra final.
Para las diputaciones, será el último presupuesto de la legislatura. Elixabete Etxanobe, con mayoría absoluta, lo aprobará sí o sí, pero PNV y PSE-EE no tienen ese colchón en Gipuzkoa y en Álava. Mendoza ha admitido que la “lógica política” implica más dificultades antes de unas elecciones —y durante la campaña de otras— para lograr acuerdos con otros partidos, pero ha dicho que la suya ha sido una legislatura de romper “lógicas”, con acuerdos “con la izquierda y con la derecha”, desde una “centralidad integradora muy importante”. Y González también ha señalado que ha llegado a pactos con dos izquierdas, Podemos y EH Bildu, y con el PP, “con todos” salvo con Vox. “Sólo desde el cálculo político puede no aprobarse el proyecto. Está en sus manos. Pueden influir o pueden decidir no hacerlo”, le ha dicho a su oposición.