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El impuesto turístico vasco empieza a perfilarse en los ayuntamientos con los pisos en el punto de mira

Los ayuntamientos vascos han empezado a perfilar las respectivas ordenanzas para aplicar el impuesto turístico a partir del 1 de enero de 2027. Con él, se gravará a los viajeros que pernocten en Euskadi durante los seis primeros días de su estancia. Aunque desde que se aprobó la norma por parte de las tres Juntas Generales los consistorios ya han estado trabajando sobre la forma de aplicación, para que entre en vigor a principios de año sin problemas los respectivos plenos deberán aprobar las normativas en otoño. Son ya varios los municipios que ya han sacado a exposición pública sus primeros borradores y dejan ver ya que la normativa será distinta casi en cada municipio, desde tarifas mínimas a las máximas, según el caso, aunque con el denominador común de poner el foco especialmente en penalizar los pisos y viviendas turísticas sobre los alojamientos tradicionales. Todo parece indicar que la mayoría de los ayuntamientos que apliquen el impuesto optarán por las tarifas máximas en el caso de los primeros, es decir, 6,5 euros por noche para las pernoctaciones en pisos y viviendas turísticas, lo mismo que el máximo aplicable para un hotel de cinco estrellas.

Las tres capitales son el principal exponente de las diferencias a la hora de elegir las tarifas con las que se aplicará el impuesto. Desde la elección de la tarifa mínima de Vitoria, hasta las máximas de Donostia, con el punto intermedio en Bilbao. Donostia es la capital más afectada por el efecto del turismo hasta ahora, y desde el primer momento ha defendido aplicar las tarifas más elevadas. De hecho, el alcalde, Jon Insausti, del PNV, ha pedido hasta el último momento que el impuesto se aplicara para la capital guipuzcoana desde este mismo verano, algo que finalmente no ha sido posible.

Donostia prevé recaudar alrededor de ocho millones de euros con este impuesto con la aplicación de las tarifas más altas dentro de la horquilla aprobada por las diputaciones, que es la misma tabla para las tres. Esto significa que los turistas pagarán en Donostia 6,50 euros si pernoctan en hoteles de cinco estrellas, lo mismo que las viviendas turísticas enteras o por habitaciones, mientras que los cruceristas pagarán siete euros. En los hoteles de cuatro estrellas 5,50; de 3 estrellas 3,50; de 2 estrellas 2,50; y de 1 estrella 1,75. Los viajeros que se alojen en agroturismo pagarán 1,25 euros. En las pensiones el coste será de 1,75 euros; en apartamentos turísticos 3,50 euros; en campings y otras modalidades de acampada 1,75 euros; y en albergues 1,75 euros.

Bilbao, a la espera de ver cuál es el desarrollo final de la norma y de si se aceptan o no las posibles enmiendas de los grupos, ha optado por un punto intermedio, “utilizando el margen que ofrece la norma foral con criterios de moderación y equilibrio”, han señalado desde el consistorio. Para que los viajeros “contribuyan de forma razonable al sostenimiento de los servicios públicos sin perjudicar la competitividad de Bilbao como destino”. Esto supone en la práctica que se supera el mínimo en casi todas las categorías de alojamiento, pero sin llegar a los tipos máximos, salvo en el caso de los pisos o viviendas turísticas enteras o por habitaciones, que pagarán 6,5 euros por noche, el tope posible.

En el resto de los alojamientos de Bilbao se pagará, en principio, menos que en Donostia, pese a que las previsiones de recaudación son superiores, y calculan que la capital vizcaína recaudará alrededor de 12 millones de euros. En concreto, el borrador de norma de Bilbao prevé pagos de 5 euros para los hoteles de cinco estrellas, 4 euros para los de cuatro estrellas y 2 euros, 1,5 y 1 euro para los de tres, dos y una estrella, respectivamente. En las pensiones, campings, agroturismo, casas rurales y albergues, será de 1 euro, y de 3,5 para los apartamentos turísticos, frente a los 6,5 de los pisos y viviendas turísticas. Los cruceros pagarán 6 euros.

Vitoria es la capital que ha optado por el mínimo de la horquilla en todas las categorías de alojamientos, al menos en el arranque de la tramitación de la orden, incluidas las viviendas de uso turístico en las que se pagarán 4,5 euros por noche. Lo mismo que los establecimientos hoteleros de cinco estrellas. En los de cuatro estrellas se pagarán 3,50 euros, y 1,50, un euro y 0,75 euros para las tres categorías hoteleras siguientes. 0,75 euros se pagará también en las pensiones, campings, casas rurales y albergues, mientras que en apartamentos turísticos el coste será de 1,5 euros. En los agroturismos se pagará 0,50 euros.

Si Vitoria ha optado por los mínimos, la localidad alavesa de Laguardia sí ha reservado la tarifa máxima para las viviendas de uso turístico. En estos casos se cobrarán 6,5 euros por persona y noche para “frenar la proliferación de este tipo de alojamientos y proteger el uso residencial del casco histórico”. También se aplicará la tasa máxima a los hoteles de cinco estrellas, aunque en este momento no hay ninguno en esta localidad de la Rioja Alavesa. En el resto de alojamientos las tarifas previstas se situarán por debajo de rango máximo de la horquilla. En otras localidades como la guipuzcoana Oñati también se gravará al máximo los pisos turísticos.

Todavía quedan meses hasta que se conozca la forma definitiva que tendrá este impuesto en cada municipio. Los Ayuntamientos son autónomos para decidir no aplicarlo, pero incluso los que así lo decidan tienen que aprobar una ordenanza con exenciones del impuesto. En el caso de que no se aprueben las ordenanzas municipales se aplicarán por defecto las tarifas más elevada de cada tramo.