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El ordenador cuántico de Donostia ahora estará disponible para las investigaciones de empresas y entidades públicas

El Gobierno vasco ha dado un nuevo paso en su estrategia cuántica con el protocolo que regulará el uso del IBM Quantum System Two instalado en Donostia. Esta herramienta, presentada este lunes inicialmente ante los medios de comunicación y, posteriormente, con mayor detalle a representantes del tejido empresarial, busca facilitar que la industria explore casos de uso con potencial industrial, social y económico. El objetivo de este servicio es “ordenar el tráfico de acceso a empresas y diferentes instituciones” para materializar el conocimiento generado por la comunidad científica, ha explicado Juan Ignacio Pérez Iglesias, consejero de Ciencia, Universidades e Innovación.

Exactamente consta del acceso tanto a la infraestructura física ubicada en Donostia como a los ‘backends’ cuánticos de IBM disponibles en la nube. A través de este sistema, las entidades podrán validar algoritmos orientados a resolver problemas complejos en ámbitos como la optimización, la simulación, el aprendizaje automático o la criptografía. Permitirá que los usuarios finales logren probar y aprender a identificar casos reales que generen una ventaja competitiva antes que otros agentes internacionales.

Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, ha definido esta apertura tecnológica como “una oportunidad para situar a la industria vasca” en la vanguardia de la “nueva revolución industrial”. Comparando con un Ferrari, Jauregi ha asegurado que esta herramienta “de última generación” ayudará a las empresas a “acelerar su innovación”. El servicio permitirá abordar desde el diseño de nuevos materiales hasta la eficiencia logística y la simulación de procesos industriales.

El acceso no se limita a la computación, sino que incluye un acompañamiento integral por parte de la alianza Basque Quantum (BasQ) para conectar a las empresas con grupos de investigación de referencia. El protocolo establece que la relación sea colaborativa, exigiendo compromisos de retorno del conocimiento adquirido al ecosistema. Aun así Javier Aizpurua, director científico de BasQ, ha precisado que se podría establecer un mayor cobro económico en casos de proyectos de empresas sin arraigo en el territorio.

Para garantizar el éxito de este acompañamiento, el ecosistema ya cuenta con personal especializado que ha participado en programas de capacitación previos. En los últimos dos años se ha formado a más de 700 profesionales, entre técnicos, científicos y responsables de innovación, para que las empresas no tengan que empezar desde cero al utilizar el computador. Aizpurua ha destacado que esta base de personas formadas es uno de los grandes logros de la estrategia para asegurar que la industria sepa formular “preguntas cuánticas”.

Aizpurua ha compartido que la demanda de uso es ya una realidad. “Ya tenemos cola de empresas”, ha expresado con ilusión; entre esas se encuentran proveedores de software y grandes compañías de sectores como el bancario o el de redes eléctricas. Estos agentes están a la espera de los procesos formales para iniciar el desarrollo de algoritmos que minimicen riesgos de inversión o mejoren sus redes de distribución.

La puesta en marcha del protocolo ha seguido un proceso meditado para intentar optimizar todos los mecanismos de gestión antes de su lanzamiento definitivo. Los responsables han señalado que se ha preferido esperar para asegurar un funcionamiento ordenado y transparente en lugar de actuar con precipitación. Una vez presentadas las solicitudes, un comité evaluará los proyectos bajo criterios técnicos y estratégicos, priorizando aquellos con mayor capacidad transformadora para el sistema vasco de ciencia y tecnología.