Un carro de bronce único en la Península desvela el comercio de gran lujo entre Tarteso y el Mediterráneo hace 2.500 años
El yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, ubicado en Guareña (Badajoz), suma un nuevo hito arqueológico a su ya extraordinaria trayectoria. Los trabajos arqueológicos de la octava campaña de excavaciones han sacado a la luz un excepcional carro de bronce con una estructura y decoración nunca vistas con anterioridad en la península ibérica. Las primeras interpretaciones del equipo investigador apuntan a que el vehículo procede de la antigua Etruria (en la actual Italia), el único lugar donde se han encontrado ejemplos similares.
El hallazgo, presentado este miércoles en Madrid, se suma a la recuperación de cerámicas y marfiles que evidencian la existencia de potentes redes de intercambio comercial de objetos de lujo entre este enclave del suroeste peninsular y distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V a. C.
Las excavaciones están lideradas por el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) —organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades— y la Junta de Extremadura.
Iconografía mitológica vinculada a banquetes rituales
La pieza ha sido localizada en el sector sur del edificio principal, un área cuyas excavaciones comenzaron en el año 2015. El carro conserva una rica decoración figurativa en su caja: en la parte frontal aparece representado un Aqueloo —una divinidad fluvial que, por su gestualidad, podría vincularse con el inframundo—, mientras que los laterales están ornamentados con dos grifos (seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león). Toda la estructura descansa sobre dos ruedas también decoradas y está sostenida en los extremos por dos figuras humanas con los brazos alzados.
“Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C.”, ha destacado Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones.
Respecto a su uso, los investigadores señalan que las piezas paralelas conocidas proceden de la civilización etrusca, que vivió su máximo esplendor en Italia central entre los siglos VIII y V a. C. Aunque su función exacta está por determinar, el codirector de las excavaciones, Sebastián Celestino, apunta que podría “estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes”. De hecho, el descubrimiento se ha producido al lado de la estancia denominada 'habitación del banquete', el espacio que albergó el ágape final con el que la comunidad del Turuñuelo clausuró el edificio.
Junto al carruaje de bronce, los arqueólogos han recuperado un destacado conjunto de materiales importados que revelan el contacto directo con el Mediterráneo oriental. Entre ellos, destaca una cerámica procedente de la región del Ática (Grecia), un recipiente de alabastro egipcio y marfiles decorados con representaciones de guerreros y motivos animales y vegetales.
Según explica Esther Rodríguez, estos objetos aportan una información extraordinaria para reconstruir las redes comerciales de la época: “Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio”.
Nuevas habitaciones en el gran edificio de adobe
Esta última campaña, en la que han participado cerca de un centenar de investigadores, se ha desarrollado durante abril y mayo, y se ha centrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis de altura bajo el cual el edificio fue sellado intencionalmente a finales del siglo V a. C. Las tareas se han desplegado a ambos lados de la estancia H-100, una habitación de unos 70 metros cuadrados que es la más grande excavada hasta ahora en el complejo.
Los trabajos han sacado a la luz nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento de la arquitectura del complejo, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional. En el sector norte se han hallado dos braseros y un caldero de bronce, si bien el volumen de material cerámico recuperado en esta campaña ha sido significativamente menor en comparación con las anteriores. “Aunque todavía no podemos aportar información concluyente sobre la funcionalidad de los nuevos espacios, los hallazgos materiales están permitiendo avanzar de forma significativa”, valora Rodríguez.
Una vez concluidos los trabajos de campo, el proyecto arranca su segunda fase, centrada en la restauración, documentación, dibujo y análisis de las piezas. Estas labores de conservación se llevarán a cabo en el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico (SECYR) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), institución que colabora con el proyecto 'Construyendo Tarteso' desde que se iniciaron las excavaciones hace una década.
'Construyendo Tarteso' es un proyecto de la Agencia Estatal de Investigación, integrado en el Plan Estatal I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que busca caracterizar la cultura material tartésica mediante el análisis arquitectónico de sus grandes edificios de adobe.
El hallazgo del carro de bronce se suma a una cadena de descubrimientos históricos en este yacimiento pacense: el mayor sacrificio de animales del Mediterráneo occidental (2017), las primeras representaciones humanas de Tarteso (2023), una placa de pizarra con escenas de guerreros y un abecedario paleohispánico (2024) y el altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental (2025).